lunes, 21 de junio de 2010

LA CERCANÍA PACIENTE DE DIOS


Su nombre es Luis. Era la víspera del día de su santo, después de la Eucaristía de la tarde en la Basílica, sobre las 21 h. de la noche. Acercándose a su Camarín, a ese muro de las lamentaciones sevillano, como si a besar su talón se dirigiera, se subió a la barandilla que lo rodea y comenzó a zarandear la imagen del Señor del Gran Poder, intentándolo derribar y, viendo que no se movía, comenzó a darle patadas. El resultado del horrible atentado ha sido la rotura del brazo derecho de la imagen del Señor y el desgarramiento de su túnica.


Pero no se confundan. La finalidad de este artículo no es de condena de este pobre hombre, a quien el Señor ya habrá perdonado por su afrenta, independientemente de su trastorno mental. La finalidad de este artículo es la de profundizar en un aspecto aún más importante para nuestra fe.


Decía Monseñor Demetrio Fernández en el encuentro con las Hermandades y Cofradías del pasado sábado en Montilla que las imágenes del Señor nos mostraban, ante todo, el misterio profundo de la "cercanía de Dios". ¡Qué hermoso ejemplo de esta cercanía se nos muestra al hilo de los tristes sucesos acaecidos ayer en Sevilla!


El Verbo eterno de Dios, Soberano Poder de cuanto existe, se hizo carne en el seno purísimo de la Llena de Gracia y, cargando sobre sí el peso de nuestros crímenes, soportó con magnanimidad misericordiosa cuantas afrentas, salivazos, injurias, insultos, empujones y golpes que sufrió camino del Calvario, en el que sólo recibió el tierno consuelo de su Madre y de una humilde mujer anónima que le enjugó clemente el rostro. Hoy, casi 2000 años después, el nazareno caminante sigue soportando continuas injurias por amor. Y no solo las de Luis. También las tuyas. Y las mías. Las del mundo entero. ¿Como pagaremos este amor infinito que nos muestra? No lo dejes pasar por la Via Dolorosa sin mostrarle, como Verónica, tu compasión agradecida. Aunque, como dijera Ignacio Jiménez Sánchez Dalp, "el Gran Poder nunca pasa, no pasa, siempre se queda..."

2 comentarios:

leonor dijo...

Que "joío" eres, otra vez me has hecho llorar, con lo sensible que estoy estos días.
Que Dios te bendiga y te permita durante muchos años regalarnos esas reflexiones tan bonitas.

¡Cómo se nota que este año el Rocío Divino del Paráclito te inundó de lleno!

Que La Verónica y La Virgen de Gracia Coronada te acompañen todos lso días de tu vida.
Un abrazo de corazón.
Leo

jose antonio dijo...

Vieja oración al Señor de Sevilla.
Padre Nuestro Gran Poder,
danos tu paz amorosa,
y tu Cruz, en cada cosa
que nos quieras conceder;
el pan nuestro merecer
al filo de cada día,
el alcanzar la alegría,
de tu divino consuelo,
y el ir, de Sevilla al Cielo,
después de nuestra agonía.