sábado, 3 de abril de 2010

CORRE, VAMOS AL SEPULCRO: ¡LA TUMBA ESTÁ VACÍA! ¡FELIZ PASCUA!


Yo sé que Cristo ha resucitado:


- Porque ha convertido mi corazón de piedra en corazón de carne.

- Porque tengo la experiencia del perdón.

- Porque ha puesto en mí una fuente de alegría que nadie me puede arrebatar.

- Porque tengo su paz.

- Porque me quita todos los miedos y puedo arrojarme en sus manos.

- Porque siento un gran amor a todos mis hermanos.

- Porque noto siempre fresca la flor de la esperanza.

- Porque veo en el pobre el rostro de mi Señor.

- Porque sé que nunca estoy solo.

¿Tenéis todavía alguna losa encima, alguna tristeza incurable, algún miedo invencible, algún egoísmo insuperable? Pues díselo al Señor resucitado, ábrete a él, que te haga sentir su presencia y su fuerza, que clave en ti su bandera triunfadora. Así podrás celebrar la Pascua de Jesucristo. Y no sólo celebrarla, sino ser testigo vivo de la resurrección.



(CÁRITAS
UN AMOR ASI DE GRANDE
CUARESMA Y PASCUA 1991. Pág. 171)

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