viernes, 5 de marzo de 2010

EL AYUNO QUE DIOS QUIERE...


«Hay por ahí quienes observan la cuaresma antes regalada que religiosamente, y se dan más a la invención de manjares nuevos que a reprimir pasiones viejas. Se hacen con múltiples y costosas provisiones de todo género de frutos, hasta dar con los platos más variados y suculentos; y, rehuyendo tocar las ollas donde se coció la carne, por no mancillarse, abrevan sus cuerpos en los más refinados placeres del sentido».


SAN AGUSTÍN



«Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también provecho para los otros... Así pues, por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamente, si no haces bien a otros, no haces nada grande».


SAN JUAN CRISOSTOMO




«Quien no ayuna para el pobre engaña a Dios. El que ayuna y no distribuye su alimento, sino que lo guarda, demuestra que ayuna por codicia, no por Cristo. Así pues, hermanos, cuando ayunemos, coloquemos nuestro sustento en manos del pobre».


SAN PEDRO CRISÓLOGO

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