martes, 26 de enero de 2010

¡LOS QUIERO VIVOS!



Hijo mío, no me conformo con la adhesión poco más que formal de muchos sacerdotes míos.

Hijo, quiero de mis sacerdotes una participación activa en mi Redención.

Quiero a mis sacerdotes conmigo sobre el Calvario; muchos se niegan a seguirme en mi dolorosa subida.

A mis sacerdotes los quiero orantes y operantes Conmigo en la Eucaristía. Algunos no creen ni siquiera en mi presencia en los altares, otros me abandonan y se olvidan de Mí, otros, nuevos Judas, me traicionan.

¡Quiero a mis sacerdotes constructores de mi Reino en las almas, no devastadores de mi Reino!

Quiero de mis sacerdotes el amor, porque Yo los amo infinitamente desde la eternidad. Alma del amor es el sufrimiento: se ama en la medida en que se sufre. Pero hoy muchos huyen del sufrimiento, y por tanto, del amor.

Hijo, quiero a mis sacerdotes conscientes, responsables y conocedores de su papel en el Cuerpo Místico. Los quiero vivos, vibrantes de gracia, de fe, de amor y por tanto de sufrimientos.

¡Cuánto tiempo perdido, cuánto bien no realizado, cuántos obstáculos e impedimentos en mi Cuerpo Místico! Que despilfarro de lo sobrenatural... porque muchos, muchos no tienen como soporte sino sólo una escasa fe, esperanza y amor.

¡Pobres sacerdotes míos que caminan a tientas en la oscuridad! Los amo, quiero su conversión, hijo.

Por lo tanto ¿Te extraña entonces si te pido sufrir un poco y rezar por ellos?


Tú sabes que Yo te amo
Confidencias de Jesús a un sacerdote,
Monseñor Ottavio Michelini

martes, 19 de enero de 2010

LA VIRGINIDAD DE MARÍA, MISTERIO DE LA IGLESIA


La virginidad es el clima en que María vive su propio misterio. No por ignorancia o por temor a la naturaleza del hombre y la mujer. Si así fuese ¿qué sentido tendría su matrimonio con José? Lo que allí hubo fue una decisión libre de su corazón, según la palabra de Cristo (Mt 19, 10-11), consecuencia de la presencia del Reino de los cielos.

La virginidad que vive María es signo de que ya se ha cumplido el Reino de los cielos. Como si en ella el amor que hay en el corazón de toda persona tendiese no sólo a personalizarse, sino a universalizarse. En Cristo Jesús, dice san Pablo, ya no hay varón ni mujer, ni judío ni griego, ni esclavo ni libre (Col 3, 11 y Gal 3, 28). Lo que equivale a decir: en Cristo ya no hay ningún signo de servidumbre de unos hombres a otros; ya no hay mas que seres libres, que consienten en el amor que mutuamente se otorgan. La humanidad -hombre y mujer a la vez- ha llegado a la plenitud de su madurez. Al mismo tiempo ha superado los tiempos «cuando los hijos de este mundo tomaban mujer o marido». El amor de Dios que los convierte en hijos suyos y los libra de la muerte deja transparentarse en ellos un amor, que siendo singular con cada uno, no se polariza sobre ninguno con exclusividad. Dios, por medio de Cristo, se ha hecho todas las cosas en todos (Lc 20, 2740). La virginidad no es simple soltería, es una opción del corazón que responde al don de Dios y consiste en una mejor manera de amar. Es aquello hacia donde tienden todos los amores. La virginidad en María no es simplemente la exclusión del acto matrimonial. Mas bien corresponde a la invitación que hace san Pablo (I Cor 7) de mantenerse en el estado en que a cada uno sorprende el llamamiento, y usar de este mundo, lo mismo en las relaciones de hombre y mujer que en las diversas condiciones sociales, como si no se usase de él. «El tiempo es breve», «pasa la figura de este mundo», «el Señor esta para llegar». Por eso el ejemplo de María, aunque se dirige mas principalmente a los que están llamados a ser «eunucos por el reino de los cielos» -esa divina locura- , se refiere también a todo cristiano que vive un amor humano. Todo verdadero amor tiende a virginizarse (Teilhard). Lo importante en esta materia no es tanto la realidad carnal como la tensión del corazón que se dirige a Dios y deja que en él se desarrolle todo amor. «Sólo aquella alma es verdaderamente casta que se dirige hacia Dios incesantemente». (San Basilio). Este amor, que reconoce a Dios como su fuente y su término, es del que la Iglesia debería vivir en la diversidad de su condición terrestre: Maridos, amad a vuestras esposas como Cristo ha amado a su Iglesia (Ef 5, 21-25). Todos los amores conocidos acá abajo se dirigen hacia el como a su culminación. Por eso la virginidad de María, nueva manera de amar de la humanidad que se realiza en Cristo, está ligada con el misterio mismo de la Iglesia.


Jean Laplace.
Los ejercicios espirituales de diez días.

viernes, 15 de enero de 2010

EL SUFRIMIENTO DE UN PUEBLO


Ante acontecimientos como este nos quedamos literalmente sin palabras y miles de preguntas pueden asaltar nuestros pensamientos. Y, entre ellas, con carácter predominante, siempre surge la misma pregunta: ¿Por qué? ¿Por qué Dios permite este sufrimiento, esta desgracia, tantas muertes? Y sólo podemos callar. Rezar en silencio. No sabemos por qué permite Dios, que es infinitamente bueno, este sufrimiento. Pero sabemos que puede obtener bienes de lo que aparenta ser el triunfo del mal.

A su Corazón misericordioso encomendamos a tantos y tantos hermanos nuestros que han fallecido, para que descansen en la paz de Cristo, y también ponemos bajo el manto de la Pura Inmaculada de Guadalupe, patrona de Hispanoamérica, a sus hijos que sufren, ahora más que nunca, en el país más pobre del nuevo continente.
La Iglesia, como siempre, está del lado de los que más sufren, de aquellos que se identifican con Cristo sufriente y crucificado. Cáritas Española ha activado la respuesta de emergencia "Cáritas con Haití". Ya han sido enviados 150.000 € y, lo que es más importante, el mensaje de la Esperanza de que Dios los ama, los sigue amando y nunca los dejó de amar. Si puedes, colabora con esta respuesta de la Iglesia a través del teléfono 902 33 99 99, a través de las cuentas que se han abierto para ello o a través de la cuenta de tu Cáritas Diocesana:


SANTANDER 0049-1892-64-2110527931
BBVA 0182-2000-21-0201509050
POPULAR 0075-0001-81-0606839307
BANESTO 0030-1001-38-0007698271
CAJA MADRID 2038-1028-15-6000969697
LA CAIXA 2100-2208-39-0200227099
CECA 2000-0002-20-9100382307
BANCAJA 2077-1277-10-3100146740
CAM 2090-5513-04-0040370409
SABADELL–ATLANTICO 0081-0216-74-0001306932

jueves, 14 de enero de 2010

¡¡¡JÓVENES, ESTA ES NUESTRA HORA!!!


Joven: esta es tu hora.
Te lo digo yo que tengo en ti puesta mi esperanza.
Joven, esta es la coyuntura,
para que el navío de tu alma
ponga proa por las singladuras
que son rutas de heroicas hazañas.

Joven: entra en tu corazón y extiende las velas,
que te aguardan tierras por conquistar
y hay un espacio vacío que espera tu nombre.

Joven: tu fe, el rápido golpeteo de tu vida de gracia
se tensa como nervio de ballesta de arquero,
para saltar hasta la diana
de un corazón que no sabe de Cristo.
Los bancos vacíos de la capilla
aguardan, quietos,el peso fuerte de tus rodillas.
Hazle a Cristo la señal
para que vierta sobre la noche del que no cree
la torrentera bravía de tu gracia.

Joven: la fe que conseguiste sin esfuerzo,
es ruta sangrienta
para millones de almas que viven sedientas sin saberlo;
sentadas en el umbral con sombras de muerte.
No ignores más el tesoro de tu fe
y lánzate a rescatar
al gimiente entre harapos,
predestinado para ser tu hermano
en el hogar inmortal
de los cielos.

Joven: esta es tu hora. Esta es tu coyuntura,
de capitanes esforzados y valientes.
Te lo digo yo, que tengo, en ti puesta mi esperanza.

Venerable Manuel Lozano, Lolo

martes, 12 de enero de 2010

TIEMPO ORDINARIO, EL TIEMPO DE LA PERSEVERANCIA. LA SANTIDAD ES UNA META DIARIA.


Señor: Haz que la senda de la vida
la recorramos con amor
y, a cada paso del camino,
levantemos el corazón.



Buenos días, mi Señor!


... Lento y fatigoso está siendo el amanecer. El tejido de nubes se resiste a dar paso a la luz ... Lo mismo sucede en mí. Las nieblas oscilantes vuelan de un lado a otro sin dejarme entrever tu mano providente en la jornada que empieza... Pero sé muy bien, Señor, que en el seno de las nubes, por encima de ellas, y por debajo de cualquier fenómeno, tú estás allí, dando vida a las cosas y manteniendo la mía con amor...


Tomaré nuevamente la senda de la vida ...


... Que ahora se ilumina, y lo haré con el propósito de avanzar por ella con alforjas de alegría , aunque me visite el dolor; con el alma y el corazón abiertos a la esperanza , aunque me aguarden horas de fatiga; con la ilusión de hacer camino en el amor, aunque las espinas duelan cuando muerden la planta de mis pies... Acompáñame, Señor, en la jornada y así seremos dos...


A cada paso del camino ...


... Procuraré encontrarte: vestido de luz en la Luz, vestido de caridad en la Caridad, vestido de pobreza en el Pobre, vestido de amor en el Amor de novios y esposos, vestido de maestro en la lección del Maestro y de la Palabra evangélica que escuche, vestido de ternura en tu Ternura de Dios, vestido de esperanza en cuantos trabajen por la Esperanza de salvación de los hombres, vestido de samaritano en las buenas gentes que buscan solidaridad de hermanos...

Así levantaré el corazón ...


...Hacia Tí, y hacia mis hermanos peregrinos, durante veinticuatro horas de religioso afán creyente, de laborioso esfuerzo que me dé pan, de atención delicada a cuantos encuentre o sirva o busque en la jornada, de respetuosa comprensión a cuantos no sientan o piensen como yo y respeten a los demás, de prudente y fraterna comunión para quienes adoren a Dios en los caminos, riberas de los ríos, sombra de los bosques, naves catedralicias, cumbres de las montañas, Cruz y Eucaristía... ¡Quiero estar, Señor, con todos y contigo!


Gracias por cada nuevo día, cada nuevo amanecer, cada nueva dicha de vivir...