domingo, 20 de septiembre de 2009

VOX POPULI MARIAE MEDIATRICI


Dice el adagio latino: “Vox populi, vox Dei”. La voz del pueblo es la voz de Dios. Y es verdad, pero es preciso saber que lo que se oye es verdaderamente la voz del pueblo de Dios, expresada en las sanas tradiciones que llegan desde los antepasados y es transmitida de padres a hijos.

Expresamente desechamos aquí la opinión impuesta por los medios de comunicación social y otros, a veces de forma perversa y frecuentemente usada para logros de poder en la política mal entendida, o para servir a intereses económicos. En estos casos la opinión es de las “masas”, concepto opuesto al de pueblo.

La Iglesia escucha la voz del pueblo, o las voces de los pueblos, es decir, lo que dicen los cristianos en sus familias y comunidades centradas en Cristo: “Vox populi, vox Dei”.

En la última década del siglo que hemos dejado, surgió en la Iglesia un movimiento esencialmente espiritual, que vive de oración, en torno a Jesús Sacramentado y consagrado al Inmaculado Corazón de María. Ese movimiento pujante y entusiasta, se llamó “Vox populi Mariae Mediatrici”-“La voz del pueblo: María es Mediadora”.

La voz del pueblo es la voz de Dios. Pues bien, la voz del pueblo cristiano, que llega de todas las generaciones pasadas, y que hoy se hace oír con especial fervor, dice que María es Mediadora, lo que significa que es Corredentora y Abogada, tres títulos que son como tres facetas de un mismo diamante.

Monseñor Alfredo Mario Espósito Castro CMF, que prologa este libro, nos hace notar que el pedido de un dogma nace en el pueblo fiel, y tiene un proceso ascendente: llega primero a los sacerdotes, luego a los obispos y por fin al Sumo Pontífice.

Así se desarrolló el proceso del quinto dogma mariano: nació en el pueblo, su portavoz el Dr. Mark Miravalle, que si bien es un prominente teólogo, es un padre de familia. Su empuje fue acompañado por otros y así se enviaron ya 6 millones de peticiones al Santo Padre. Acompañaron religiosos, religiosas, sacerdotes. Los obispos suman más de 500, entre los cuales hay 40 cardenales. Todos piden –pedimos- la proclamación como dogma de María Corredentora, Medianera de todas las Gracias y Abogada del Pueblo de Dios.

El Dr. Mark Miravalle preside “Vox Populi Mariae Mediatrici”. No se trata de una asociación en el sentido corriente de la palabra, se trata de un gran movimiento eclesial, que une a obispos, sacerdotes y fieles de los cinco continentes que ruega con fervor a Dios y al Santo Padre ese honor para María, que sería una gracia inmensa para la Iglesia y la humanidad.

Mark Miravalle ha escrito el libro “María Corredentora, Mediadora, Abogada” - “Dedicado al Papa Juan Pablo II y los obispos de la Iglesia Universal”, que recorrió el mundo, suscitando el apoyo decidido y entusiasta de pastores de todas partes. El prólogo fue su mayor aval teológico, ya que lo hizo el Cardenal Luigi Ciappi OP, teólogo papal de los últimos cinco Sumos Pontífices: Pío XII, el Beato Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, gloriosamente reinante.

Una segunda parte lleva el subtítulo: “Fundamentos Teológicos II – papales, pneumatológicos, ecuménicos”. Más adelante difundió un fervoroso alegato mariano: “El dogma y el Triunfo” (del Inmaculado Corazón de María) y últimamente nos llegó el volumen “Discernimientos Contemporáneos sobre un Quinto Dogma Mariano, María Corredentora, Mediadora y Abogada, Fundamentos Teológicos III” en el que intervienen cardenales, teólogos, científicos, diplomáticos y hasta un pastor protestante.

Como símbolo identificatorio de este movimiento realmente providencial se ha tomado “La Pietá” de Miguel Ángel. Esa inigualable obra de arte aparece encabezando todas las publicaciones del movimiento. Quien la mira comprende que ante Ella, la Corredentora, sólo cabe un emocionado y agradecido silencio.

El Papa ha dialogado repetidas veces con el Presidente de Vox Populi, lo ha bendecido y ha bendecido el movimiento.

Vox Populi ha realizado varias conferencias internacionales en Roma y prosigue alentando encuentros regionales y nacionales.

Misas, Rosarios, adoraciones al Santísimo, oraciones y sacrificios se ofrecen en todo el mundo por la proclamación del dogma.
Las cartas de adhesión de los obispos son conmovedoras, fervorosas, entusiastas. Esas cartas y los boletines de Vox Populi alientan a perseverar en la gran causa de María, la del triunfo de Su Corazón Inmaculado.

Transcribimos a modo de símbolo sólo dos , la de los obispos de Haarlem – Ámsterdam y la de la Madre Teresa de Calcuta:

Hace más de cincuenta años – durante la segunda guerra mundial en 1943 – los obispos holandeses publicaron una carta importante sobre la consagración del país al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María, y sobre su lugar en los planes de Salvación de Dios. El episcopado lo hizo explicando porqué y en qué sentido los títulos de “Corredentora”, “Mediadora de Gracias” y “Abogada” deberían ser atribuidos a nuestra Señora.

De acuerdo con nuestros predecesores, nosotros, el obispo y el obispo auxiliar de Haarlem-Ámsterdam, queremos subrayar la importancia esencial que tiene el que la verdad total y la profundidad plena de nuestra salvación, sea traída a la conciencia de la gente de nuestro tiempo:

Cristo, el Hijo encarnado del Padre, el nuevo Adán, quien es el único y solo mediador entre Dios y el Hombre.

María, la Inmaculada Concepción por la gracia de Dios, habiendo sido llamada a ser la Hija del Padre, la Esposa del Espíritu Santo, la Madre del Hijo, y la asociada a Cristo como la nueva Eva en la historia de la salvación del hombre.

Su tarea fue: preparar el camino para la Redención a través de su libre consentimiento, participar en el trabajo de la Redención a través de su libre cooperación en el Sacrificio de su hijo, y distribuir las gracias de la Redención al convertirse la concreta y universal Madre de toda la humanidad, Mujer y Señora de todos los Pueblos.

Especialmente en nuestro tiempo, cuando tanta gente está confundida sobre su origen y su destino, sobre su dignidad como seres humanos, y sobre la verdadera naturaleza de ser hombre o mujer, pensamos que es de gran importancia que el significado de la misión de la Santísima Virgen María sea reconocida por la Iglesia de la manera más directa. Los tres títulos Marianos de “Corredentora”, “Mediadora” y “Abogada” deben ser especialmente clarificados en su preciso significado y proclamados dogmáticamente, de tal manera que alienten a los fieles en su devoción hacia su Madre Celestial.

Firman: el Obispo de Haarlem, Monseñor Henrik Bomers, y el Obispo Auxiliar, Monseñor Joseph Marianus Punt, el 2 de mayo de 1997.


Si hay alguien que pudo ser reconocida indiscutiblemente como representante del pueblo de Dios ante el Vicario de Cristo, fue la Madre Teresa de Calcuta; ella pidió el dogma el 14 de agosto de 1993 con esta carta:

María es nuestra Corredentora con Jesús.
Ella le dio su cuerpo y sufrió con Él al pie de la cruz.
María es la Mediadora de Todas las Gracias.
Ella nos dio a Jesús y como nuestra Madre nos obtiene todas las gracias.
María es nuestra Abogada que reza a Jesús por nosotros.
Sólo a través del Corazón de María podemos llegar al Corazón Eucarístico de Jesús.
La definición papal de María como Corredentora, Mediadora y Abogada, traerá grandes gracias a la Iglesia.
Todo por Jesús a través de María.

Madre Teresa, MC.



Giorgio Sernani
(Del libro "Los dogmas de María.
Las piedras más preciosas de su corona")

1 comentario:

leonor dijo...

Nuestra Señora, es la LLENA DE GRACIA, la que está rebosante de Dios y por tanto, el mejor camino para obtener favores divinos.

TANTO A MARÍA LLENÓ
LA GRACIA DE SANTIDAD
QUE A LA SACRA TRINIDAD
SU HERMOSURA ENAMORÓ.
HIJA EL PADRE LA LLAMÓ
EL HIJO, MADRE LA LLAMA,
Y EL AMOR, DIVINA LLAMA,
EL NOMBRE LE DA DE ESPOSA
Y EL CIELO Y TIERRA DICHOSA
REINA DE GRACIA LA ACLAMAN.