lunes, 22 de junio de 2009

EL PESCADOR Y EL BANQUERO. EN BUSCA DE LA FELICIDAD.


Un banquero de inversión estaba en el muelle de un pueblito caribeño cuando llegó un botecito con un solo pescador. Dentro del bote había varios atunes amarillos de buen tamaño. El banquero elogió al pescador por la calidad del pescado y le preguntó cuánto tiempo le había tomado pescarlos.

El pescador respondió que sólo un poco tiempo. El banquero luego le preguntó por qué no permanecía más tiempo y sacaba más pescado. El pescador dijo que él tenía lo suficiente para satisfacer las necesidades inmediatas de su familia.

El banquero luego preguntó: «Pero, ¿qué haces con el resto de tu tiempo?».

El pescador dijo: «Duermo hasta tarde; pesco un poco; juego con mis hijos; hago siesta con mi señora, María; voy todas las noches al pueblo, donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos. Tengo una vida placentera y ocupada».

El banquero replicó: «Soy un MBA de Harvard y podría ayudarte. Deberías gastar más tiempo en la pesca y, con los ingresos, comprar un bote más grande. Con los ingresos del bote más grande podrías comprar varios botes; eventualmente tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario lo podrías hacer directamente a un procesador; eventualmente abrir tu propia procesadora. Deberías controlar la producción, el procesamiento y la distribución. Deberías salir de este pequeño pueblo e irte a la capital, donde manejarías tu empresa en expansión.»

El pescador preguntó: «Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso?», A lo cual respondió el banquero: «Entre 15 y 20 años».

«¿Y luego qué?». El banquero se rió y dijo que ésa era la mejor parte: «Cuando llegue la hora deberías anunciar un IPO (oferta inicial de acciones) y vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones».

«Millones... y ¿luego qué?». Dijo el banquero: «Luego te puedes retirar. Te mueves a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde tomas vino y tocas guitarra con tus amigos».
El pescador respondió: «¿Acaso eso no es lo que tengo ya?».

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