jueves, 21 de mayo de 2009

CÓRDOBA YA ESTÁ EN CAMINO. ¡QUE EL SIMPECADO BLANCO Y ORO LLEVE NUESTROS CORAZONES HASTA LA REINA DE LAS MARISMAS, MADRE DE DIOS Y NUESTRA!


“Almonteño y rociero
que con Ella siempre sueñas,
y a lo largo de tu vida,
su nombre es tu
santo y seña. Y Rocío
es la palabra que la
Madre al niño enseña
la Virgen es para Almonte
Patrona, Paisana y Dueña”

Sirva esta bellísima estrofa de una sevillana de los Marismeños, para ilustrar poéticamente lo que quiero expresar. De alguna forma, quisiera retomar la pregunta que en su día se le hizo a mi padre en su entrevista y que decía: ¿Ser almonteño implica ser rociero? Pero yo hoy no voy a contestarlo. Yo voy a centrarme, en los que a su condición de almonteño han sumado desde su nacimiento su condición de rocieros.

Mientras escribo esto, intento pensar ¿qué es realmente ser rociero?, me vienen muchas ideas a la cabeza. El sentimiento rociero, como todos, tiene múltiples facetas y matices.

Para muchos, ser rociero significa ir al Rocío, ver a la Virgen, participar en actos en honor de Ella. Si entendemos por ser rociero cumplir los “requisitos” que he expuesto antes, habrá muchísimos rocieros. Sinceramente creo que dentro y fuera de Almonte hay muchas personas que se dicen rocieros, pero cuando hablas del tema con ellos, ves que se han quedado en algo externo, que no han sabido llegar a la esencia.

Yo entiendo el “rocierismo” como algo mucho más profundo. Ser rociero es mucho más que ir a la romería o ir a la ermita a verla. Ser rociero implica la aceptación de la Virgen como algo importante en la vida. Y diría más, no sólo a la Virgen del Rocío, como imagen que está en la marisma almonteña. El rociero de verdad ama a María como madre de Jesús, como mediadora entre Dios y los hombres. Y además, como no puede ser de otra forma, este amor implica el seguimiento a Ella y a su Hijo.

Desde mi prisma de almonteña y rociera quisiera poder compartir como yo lo he vivido. Esta estrofa que abre el artículo, expresa de forma bellísima, como los padres almonteños que viven y sienten en sus corazones la devoción y amor a la Virgen transmiten a lo largo de la vida este amor a sus hijos. Es verdad que cada persona es un mundo y que muchos no terminan de interiorizar lo que reciben. Pero yo voy a centrarme en como a lo largo de los años, generaciones de almonteños, han sabido transmitir a sus hijos el amor por nuestra patrona.

En el recuerdo de todo almonteño, está la imagen de sus padres y de sus abuelos, estando cerca “de las cosas de la Virgen”. Cada almonteño, en su recuerdo infantil, tiene viva la imagen de sus romerías: sus padres cerca de los caballos, su madre con las cosas de la casa, los trajes de flamenca.... y, por supuesto, la convivencia de esos días con toda la familia. Pero me consta que a otros muchos, cuando se les pregunte por sus recuerdos rocieros antiguos, no pensarán en Romerías, ni caballos ni caminos.

No es raro, escuchar relatos de personas que nos cuentan con emoción y alegría como, desde muy pequeños, sus padres le han hablado de la Virgen como de alguien muy cercana que forma parte de sus vidas. A los niños de Almonte, desde que tienen apenas meses de edad, ya se les enseña a dar los vivas, apenas hablan pero ya al oír ¡¡¡ VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO!!! Levantan sus brazos. Saben perfectamente reconocer a la Virgen en cualquier fotografía o imagen.

He tenido la ocasión de ver a niños de Almonte, que con apenas varios días de nacidos han sido presentados a la Virgen, y puestos en su manto. ¡Cuanta emoción contenida en los ojos de sus padres! Hace unos meses, fui testigo de la presentación de mi sobrino, y recuerdo la cara de orgullo con la que su padre acercaba al niño, y no sólo a la Imagen, también al simpecado, a una medalla, a cualquier cosa que pueda ser usada para que el niño se familiarice con las cosas del Rocío.

En algo tan simple como una reja de una ventana, es curioso ver a niños de cortisima edad “jugando” a ser almonteños. Con cara de ilusión imaginan que están delante de Ella en su ermita.

Esto que viven en sus casas, sumado a lo que reciben a través de los demás almonteños, en el colegio incluso a través de la hermandad matriz.... van configurando la forma que cada persona tiene de ver el Rocío.

A mi me encantaría que cada almonteño pudiese conocer el Rocío en todas sus vertientes. Sólo desde el conocimiento profundo de lo que abarca esta devoción, podemos posicionarnos y elegir cual es el “rocío” que queremos vivir.

Yo he tenido la suerte de conocer un Rocío de verdad, un Rocío profundo arraigado en los corazones, cada día doy las gracias a la Virgen por el inmenso regalo de haber nacido en una familia que ha sabido transmitirme todo el saber y todo el amor por las cosas de Ella.

Gracias Rocío, porque como una madre amorosa has estado siempre ahí, con tu pastorcillo en brazos.

Gracias por recordarme que el único camino para andar por los caminos de la Vida es “Hacer lo que Él me diga”.

Gracias Rocío, porque cada día riegas mi vida con tus bendiciones, que me hacen ver que sólo desde Su seguimiento puedo llegar a gozar contigo para siempre en el eterno Rocío del cielo.

Rocío Díaz de la Serna Escolar
(http://www.pastorayreina.com/)

4 comentarios:

leonor dijo...

Salva, me ha emocionado muchísimo el texto porque como dice la autora, ser Rociero es más que ir a la Romería.
Como sabes, ni tú ni yo hemos hecho el camino, pero nos sentimos rocieros.
Yo en mi caso, le debo mi devoción rociera a mi madre que de forma discreta y silenciosa, quedándose las noches de pentecostés despierta hasta el salto de la reja, poniéndonos en el coche camino de Benamejí oraciones rocieras hechas sevillanas fue inculcándome el amor a la Señora.
Y ella, tampoco ha hecho el camino, sin embargo Rocío es Pastora, Reina y Madre nuestra. Este verano tuvo la suerte de ir al encuentro de las diócesis del Sur mientras la JMJ de Sidney, y sé que lloró, y dijo que ya podía morir en Paz, porque habían hecho el camino de noche entre Almonte y la Ermita, porque habían hecho el Rosario con las antorchas, porque habían hecho adoración al Santísimo delante del Pastorcillo divino...e incluso Ángela estaba emocionada porque había podido leer un Lectura y haber estado un poquito más cerca de Ella...porque era un Rocío Chiquito.

Pero cambiando de tema, tengo que contarte un "milagro doméstico" que me hizo el otro día la Blanca Paloma.

Hacía días que quería haberte mandado un mensaje rociero porque te echo mucho de menos... pero no me decidí a enviártelo hasta el jueves, sin tener ni idea que ese día salía Córdoba.
Cuando me llamaste con el sonido de la flauta y el tamboril, mi corazón vibró al ritmo de las campanas de la Catedral, me emocioné.
Pero cual no fue mi sorpresa, cuando al llegar a Jesús del Alto, donde los jueves de mayo se rezan las flores, veo que hay un cuadro de la Virgen del Rocío enorme y a relieve puesto en medio del altar (y pensé, que bueno es el Señor que me ha dado hoy un día rociero) (por ciero la cara de D.Pauli cuando vió el cuadro era un poema...)
La cosa es que al terminar la Misa e ir bajando el camino, antes de llegar al cementerio, oigo un tambor y una flauta, veo a 2 jinetes con las banderas de España y Andalucía y detrás un sencillo Simpecado con la imagen de la Señora!!!
Esto era ya el remate del milagro, me emocioné tanto que en mitad nde la sorpresa de los miembros de la Asociación del Rocío (Protohermandad de Benamejí) les digo Viva la V. del Rocío!Viva el Pastorcillo Divino!Viva la Blanca Paloma! Que Viva la Madre de Dios!

Estaba con las lágrimas saltadas, que regalo me había hecho Nuestro Señor.

Luego ví a Menoti que me dijo que iba con ellos para decirle la Misa, supongo que irán amadrinados por Lucena pero quiero que veas el cúmulo de "coincidencias" que se dieron ese día...
En fin, como dijo el lema del encuentro en el Rocío..."Bajo tus alas me refugiaré"
VLVDR

Salva dijo...

Y todavía habrá quien diga que en el Rocío todo es "mentira y vanidad".

Yo siempre me acuerdo por estas fechas de aquellas palabras del Venerable y tan querido por nosotros Juan Pablo II, cuando tras peregrinar a la aldea almonteña y rezar arrodillado - como debe ser, mirando a la Madre a los ojos- ante la bendita imagen de Nuestra Señora del Rocío, se asomó al balcón de la marisma para proclamar a voz en grito a todos los cristianos de buena voluntad: "¡Que todo el mundo sea rociero!"

Decir Rocío es decir Madre, Reina, Señora, Pastora...; y cada "viva" es un suspiro del corazón con el que le decimos cuánto la queremos. ¡Cuantos rosarios de vivas a lo largo del peregrinar!

¿Como puede la Santísima Virgen, que es tan buena, resistirse a estas muestras de cariño de sus hijos? Por eso el "ser rociero" es un continuo "rocío de bendiciones". Porque la Virgen derrama todas las Gracias que el Señor puso en sus benditas manos como Medianera Universal a sus pobres hijos que, con fe sencilla, como el niño que apenas habla, le dice "Madre, te quiero" con cada "viva", con cada suspiro, con cada lágrima.

Yo estoy seguro que en estos días la Señora tiene los ojos más brillantes y más puros, si cabe en su infinita pureza. Porque ella no mira al cielo, donde los cohetes suben. Ella prefiere mirar "a su Hijo mientras duerme, a su pueblo en los costeros y al peregrino en la reja que va buscando consuelo".

¡Viva la Madre de Dios!

Anónimo dijo...

Soy la autora del texto, y la verdad no me esperaba ver que gustaba tanto como para ser publicado en otras webs, que la orginal, y ademas agradezco mucho, que hayais puesto no solo mi nombre sino la web para la que fue escrita, de verdad me alegra saber que lo que escribo llega al corazón de los rocieros.

kejaritomene dijo...

Gracias por tus palabras, Rocío. El texto ciertamente nos estimula a ser rocieros de verdad, y por eso lo colgamos, aunque quizá debimos pedirte permiso antes, perdona. Gracias de corazón.