miércoles, 28 de enero de 2009

SANTO TOMÁS DE AQUINO. LA ORACIÓN DEL ESTUDIANTE.



Oh inefable Creador nuestro, altísimo principio y fuente verdadera de luz y sabiduría, dígnate infundir el rayo de tu claridad sobre las tinieblas de mi inteligencia, removiendo la doble oscuridad con la que nací: la del pecado y la ignorancia. Tu, que haces elocuentes las lenguas de los pequeños, instruye la mía, e infunde en mis labios la gracia de tu bendición. Dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facilidad para atender, sutileza para interpretar y gracia abundante para hablar. Dame acierto al empezar, dirección al progresar y perfección al acabar. ¡Oh Señor! Dios y hombre verdadero, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén


Santo Tomás de Aquino

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