domingo, 18 de enero de 2009

BENDITA TÚ ENTRE LAS MUJERES



Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues has cambiado la maldición de Eva en bendición; pues has hecho que Adán, que yacía postrado por una maldición, fuera bendecido por medio de ti.

Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues por medio de ti la bendición del Padre ha brillado para los hombres y los ha liberado de la antigua maldición.

Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues por medio de ti encuentran la salvación tus progenitores, pues tú has engendrado al Salvador que les concederá la salvación eterna.

Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues sin concurso de varón has dado a luz aquel fruto que es bendición para todo el mundo, al que ha redimido de la maldición que no producía sino espinas.

Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues a pesar de ser una mujer, criatura de Dios como todas las demás, has llegado a ser, de verdad, Madre de Dios. Pues lo que nacerá de ti es, con toda verdad, el Dios hecho hombre, y, por lo tanto con toda justicia y con toda razón, te llamas Madre de Dios, pues de verdad das a luz a Dios.

Pero no temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios, la más espléndida de todas las gracias; has encontrado ante Dios una gracia absolutamente insuperable; has encontrado ante Dios una gracia que durará siempre. Aunque otros –y muchos– antes de ti fueron eminentes en santidad, pero a ninguno como a ti le fue otorgada la plenitud de la gracia. Ninguno como tú pudo gozar de tanta dicha; nadie fue adornado de santidad como tú; nadie fue elevado a tan alto honor de magnificencia como tú; nadie como tú fue prevenido desde el primer instante por la gracia purificadora; nadie como tú fue iluminado con la luz celestial; nadie como tú fue elevado más allá de toda ponderación.

Y justamente, pues nadie estuvo tan próximo a Dios como tú; nadie como tú fue enriquecido con los dones de Dios; nadie recibió tanta gracia divina. Tú superas todas las grandezas humanas; tú excedes todos los dones que lamagnificencia de Dios haya jamás concedido a persona humana alguna. Superas a todos en riqueza, pues posees a Dios presente en ti. Nadie ha podido acoger a Dios en sí del modo que tú lo hiciste; nadie como tú pudo gozar de la presencia divina; nadie fue tan digno como tú de ser iluminado por Dios.

Por eso, no sólo has recibido en ti misma al Dios Creador y Señor de todas las cosas, sino que inefablemente lo posees encarnado en ti, lo llevas en tu seno, y luego lo das a luz como Redentor de todos los hombres fulminados por la condena del Padre, dándoles una salvación que no tendrá fin.


San Sofronio de Jerusalén,
Sermón 2, en la Anunciación de la Santísima Virgen
(22.25: PG 87, 3, 3242.3246.3247)

2 comentarios:

leonor dijo...

La Virgen de la Esperanza,
entre Rosario y Sentencia,
bajó del Cielo a Sevilla
pá llamarse Macarena.
Si el Arco es imán de Fe,
la Basílica es la flecha,
que apunta con la espadaña,
más allá de las estrellas.
Desde que suenan maitines,
el macareno es varal,
y la mujer macarena,
una flor para tu altar.
De San Jacinto a San Luis,
cabe la Roma imperial,
y en tu camarín el gozo,
de la corte celestial.
La Virgen de la Esperanza,
entre Rosario y Sentencia,
bajó del Cielo a Sevilla,
pá llamarse Macarena.
Eres la Madre de Dios,
y Dios en tí se recrea,
porque todas sus Virtudes,
las concentró en Tu belleza.
El Verde de la Esperanza,
le da a la parda estameña,
de Sor Ángela en sus hijas,
el calor de sus promesas.
Gracias por bajar del cielo,
y por poderte llamar,
Macarena en esta vida,
de aquí a la eternidad.

leonor dijo...

Macarena siginfica Madre de Dios.

Los demás nombres son advocaciones.

Dicho Popular Macareno