miércoles, 28 de enero de 2009

¡ADELANTE!


Ruego a los lectores de KEJARITOMENE me disculpen por lo que voy a hacer. Ya saben que no es mi estilo entrar en discusiones políticas ni la página está hecha para eso, pero esto ya clama al cielo.

El Tribunal Supremo ha decidido hoy mismo negar el derecho a la objeción de conciencia de los padres a que sus hijos cursen la asignatura Educación para la Ciudadanía.

No decimos nada nuevo al afirmar que esta asignatura plantea serias dudas jurídicas acerca de su contenido moral. Nadie al margen de los padres, NADIE, repito, puede arrogarse el derecho a educar moralmente a los hijos. Algo que de forma tan clara viene expresado en el art. 27 de nuestra Carta Magna (la del consenso de todas las fuerzas políticas, la de la reconciliación de España, la que votaron todos los españoles) ha sido borrado por un plumazo de los señores magistrados del Tribunal Supremo, que se han alineado con solícita obediencia a los postulados cuasitotalitarios del gobierno de turno. De estos y aquellos no merece la pena hablar, así que no les dedicaré ni una palabra más.

Lo que toca ahora es mostrar nuestro más sincero y cariñoso acercamiento a los padres objetores, cuyo derecho a educar a sus hijos ha sido perversa e injustamente fulminado.

Vosotros, padres objetores, sois el orgullo de la libertad en España y la bandera del buen juicio. No os rindáis, aunque me consta que no lo haréis. Seguid luchando por la libertad y por una educación libre de imposiciones morales de estado, que no pretende sino educar las más tiernas conciencias en una cosmovisión antinatural y socialmente suicida. Vosotros, y no los jueces, sois los protagonistas del día. Dios quiera que lo que hoy significa la pérdida de una importante batalla no suponga la derrota de esta guerra contra el fanatismo socialista y sus "colegas". Que vuestras lágrimas de hoy no hagan sino regar amplios campos de esperanza, de esa esperanza que representáis vosotros, la esperanza de la educación en España, de la que dais el buen ejemplo de los que no se rebajan a acatar las directrices morales que dictan quienes buscan un "revanchismo" irracional e injustificado. La Iglesia también os agradece hoy vuestra valentía, vuestro trabajo y vuestros sufrimientos.

Hoy, todos los hombres y mujeres de buena voluntad de esta bendita tierra de María somos padres y madres objetores.

Hoy, más que nunca, podemos cantar aquello de: ¡Adelante, por los sueños que aún nos quedan...! Que son muchos, gracias a Dios (que por cierto, sí existe, y por eso, disfrutamos de la vida).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es bochornoso. Enhorabuena Salva, porque alguien tenía que saltar. Y lo has hecho de una forma magnífica, como tú bien sabes.
No nos queda más que la oración, y bendita solución.