jueves, 2 de octubre de 2008

SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS



Ángel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.

En presencia de los Ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.



Ángel Santo que adoras siempre el rostro del Padre eterno; ya que su bondad suprema te encomendó el cuidado de mi alma, auxíliala sin cesar con su gracia; ilumínala en sus tinieblas, consuélala en sus penas, enciéndela en las frialdades, defiéndela en las tentaciones, gobiérnala a lo largo de su vida.

Dígnate rezar conmigo; ya que mis oraciones son frías y lánguidas, enciéndelas con el fuego que te abrasa y llévalas como ofrenda ante el trono de Dios.

Que por tu intercesión mi alma sea humilde en la prosperidad y valiente en la adversidad; que se anime en el fervor de su fe y por la alegría de su esperanza, y que no trabajando sino para alcanzar su morada celeste, aspire cada vez más, por la eficacia de un ardiente amor por Jesús, su Salvador, a adorarlo eternamente y gozar, finalmente, en la compañía de todos los santos Ángeles, de la eterna Gloria, por los siglos de los siglos. Amén

1 comentario:

leonor dijo...

Gracias Dios, porque yo he visto la cara de mi ángel de la guarda. Era mi abuelo Ángel, que Dios lo tenga en su gloria. Gracias Señor, porque mi abuelo Ángel verdaderamente era un ángel.
Señor, ayúdame a imitar a mi abuelo y a actuar como él quería, siempre a mayor gloria de Dios.