jueves, 16 de octubre de 2008

"ME FELICITARÁN TODAS LAS GENERACIONES..."


El cielo, las estrellas, la tierra, los ríos, el día y la noche, y todo cuanto está sometido al poder o utilidad de los hombres, se felicitan de la gloria perdida, pues una nueva gracia inefable, resucitada en cierto modo por ti, ¡oh Señora!, les ha sido concedida. Todas las cosas se encontraban como muertas, al haber perdido su innata dignidad de servir al dominio y al uso de aquellos que alaban a Dios, para lo que habían sido creadas; se encontraban aplastadas por la opresión y como descoloridas por el abuso que de ellas hacían los servidores de los ídolos, para los que no habían sido creadas. Pero ahora, como resucitadas, felicitan a María, al verse regidas por el dominio y honradas por el uso de los que alaban al Señor.

Las cosas todas saltaron de gozo, al sentir que no sólo estaban regidas por la presencia rectora de Dios, su creador, sino que las santificaba. Tan grandes bienes eran obra del bendito fruto del seno bendito de la bendita María.

¡Oh Mujer, llena de gracia, sobreabundante de gracia, cuya plenitud desborda a la creación entera y la hace reverdecer! ¡Oh Virgen bendita, bendita por encima de todo, por tu bendición queda bendita toda criatura, no sólo la creación por el Creador, sino también el Creador por la criatura.

¡Verdaderamente el Señor está contigo, puesto que ha hecho que toda criatura te debiera tanto como al Él!



San Anselmo

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