martes, 28 de octubre de 2008

"BELLA". POR FIN UNA PELÍCULA QUE MERECE LA PENA VER.

Una película para la VIDA
...¡y la banda sonora es de Alejandro Sanz! (esto para las "niñas")

Estreno en los cines de España el 7 de noviembre de 2008
¡¡¡NO TE LA PIERDAS!!!

lunes, 27 de octubre de 2008

LAS MANOS DE JESÚS


Cierro los ojos y pienso en las manos de Jesús: Fuertes y vigorosas, de carpintero. Y, al mismo tiempo, tiernas, como cuando acariciaba a un niño o limpiaba una lágrima de las mejillas de la Virgen. Manos que extendían, respetuosas, los rollos de las Escrituras en la Sinagoga. Dedos que enfatizaban sus palabras o escribían sobre la arena.

Las manos de Jesús bendecían. Partían el pan, incluso lo multiplicaban. Eran manos que curaban y hasta resucitaban. Podían expresar enfado con los mercaderes en el templo y ternura con los enfermos que llegaban a Él.

Las manos de Jesús enseñaban, expresaban, amaban. Con ellas difundía su misericordia y amor. Eran manos que entregaban incesantemente. Manos orantes, cuando Él subía al monte a hablar con su Padre en la madrugada.

Es hermoso meditar en las manos de Jesús e impresionarse con ellas. Pero ¡Cómo duele pensar en ellas crispadas, heridas, perforadas! Manos en cruz y de cruz, rotas por sostener el peso del Nazareno. Manos inertes cubiertas de sangre y bañadas con los besos y lágrimas de su madre abrazándolo muerto. Manos cruzando el pecho, muertas, envueltas por un sudario en la tumba apagada e impasible de José de Arimatea.

Es fácil removerse ante las manos dolorosas de Jesús, pero ¿por qué no podemos ver con tanta claridad sus manos gloriosas? Tal vez porque nos es más familiar el dolor. Sin embargo pienso en el momento en el que Jesús venció a la muerte, cuando resucitó. ¡Qué instante! El sepulcro imprevistamente iluminado, como una explosión, y todos los ángeles venidos del cielo para ser testigos del momento anunciado desde siempre. Y las manos de Jesús, con una vida como nunca antes habían tenido, apartando el sudario. Manos con llagas, pero ¡qué hermosas y resplandecientes, y cuánto amor rebosando en las heridas! Manos vivas, que volverían a bendecir, cortar y repartir el pan y que, tal vez, harían una seña de “hasta pronto” a los apóstoles en la ascensión de Jesús al cielo.

Frente al Santísimo Sacramento uno podría preguntarse ¿y dónde están ahora las manos de Jesús, que lo tenemos escondido en un pedacito de pan? No diré nada nuevo: observo mis manos. Estas manos pueden ser orantes, dar misericordia, ser enérgicas, sensibles, amorosas. Pueden volver a abrir las escrituras respetuosamente y escribir sobre la arena. Sí, parecen mis manos, pero Jesús quiere usarlas y son, en realidad, suyas. Observa tus manos. También pueden ser orantes, enérgicas, sensibles, amorosas y, si tú lo permitieras, podrían regalar al mundo bendiciones y misericordia. Sí, también son tuyas, pero Jesús las quiere suyas.

¡Cuántas manos podría tener Jesús hoy si se las entregáramos!

Las manos de Jesús, las tuyas -tú que lees- y las mías -yo que escribo. Nuestras manos. Las manos de Jesús.


( www.encuentra.com)

jueves, 23 de octubre de 2008

La puerta cerrada


¿Y cuando parece que todas las puertas de la vida se cierran? ¿Y cuando la vida se viene abajo no por falta de ilusiones ni de coraje, sino porque las circunstancias se encargan de troncharte?

Recibo una carta de un muchacho de veinte años -entre otras muchísimas que me gustaría poder contestar, pero no puedo- que me cuenta una historia, para él, dramática. A los ocho años se «enamoró» de un deporte que iba a llenar su vida. Comenzó a practicarlo a los doce. Tenía dotes. Se veía ya compitiendo en una olimpiada. No le faltaba ni la paciencia ni la constancia que una empresa así exige. Sólo tenía una desgracia: vivía en una ciudad que carecía de las instalaciones y entrenadores necesarios. Comenzó a los catorce años su lucha con las federaciones. Logró pequeñas ayudas. Insuficientes. Siguió luchando, entrenándose solo, pero sin ignorar que el tiempo no perdona. Y con sólo veinte años se encuentra que ya es «viejo» para lo que soñaba. De golpe se da cuenta de que no puede seguir engañándose. Y de que ha perdido una etapa estupenda de la vida detrás de una quimera. Todo lo que ha aprendido sirve, cuando más, para asombrar a algún amigo o para practicar el automasoquismo. «La depresión -me dice- está servida. Y garantizada su larga duración.»

Yo no contaría este caso si no fuera simbólico de otros muchísimos. Son millones los seres humanos que nacieron para una cosa y se ven empujados a hacer otra. Millones los que han visto cerrar entre sus narices la puerta de sus sueños. Soñaron ser médicos y son ahora oficinistas. Pensaron ser pintores, están de empleados de banco. Aspiraron a la gloria y, al final, se sienten dichosos con poder ganar en cualquier trabajo su pan.

¿Qué hacer entonces? ¿Romperse la cabeza contra la puerta que nos han cerrado? ¿Aceptar la depresión como supremo masoquismo? ¿Pasarse la vida llorando por la ilusión perdida?

Recuerdo haber oído, hace ya muchos años, una frase de Juan XXIII que me marcó profundamente: «Es signo de los mejores servidores de Dios el estar haciendo algo diferente de aquello a lo que se sentían llamados». Y esto, que el Papa refería al mundo del espíritu, puede también decirse de un alto porcentaje de los mejores genios de la Humanidad.

La verdad es que haberse encontrado con una o muchas puertas cerradas en aquello que más amábamos es ley casi inevitable de la Humanidad. Son pocos los que tienen la impagable fortuna de poder entregarse siempre en línea recta a lo que soñaron. Los más caminan con líneas torcidas, con vericuetos, con dos pasos adelante y uno atrás.

Todos -yo también- podríamos contar muchas historias de fracasos, atascos o incomprensiones. Todos hemos tenido una mañana o una tarde en que nos pareció que nuestra vida había sido tronchada. Y hasta podría asegurarse que quienes más anduvieron en su vida son los que con más puertas cerradas se tropezaron.

El problema no está, pues, en si la vida es fácil o difícil, sino en cómo reaccionamos ante los obstáculos.

Por si a alguien le sirve voy a recoger aquí el consejo que alguien me dio a mí siendo yo un muchacho y que me ha funcionado bastante bien durante mi vida: «Si un día te cierran una puerta, la solución no es romperte la cabeza contra ella, sino preguntarte si no habrá, al lado de ella y en la misma dirección, alguna otra puerta por la que puedas pasar.

En la vida hay que aceptar a veces salidas de emergencia, aunque nos obliguen a dar un pequeño rodeo. Procura, al mismo tiempo, tener siempre encendidas tres o cuatro ilusiones; así, si te apagan una, aún tendrás otras de las que seguir viviendo. Distingue siempre entre tus ideales y las formas de realizarlos. Aquellos son intocables, éstas no. Si alguien te pone obstáculos a tu ideal, pregúntale si se opone de veras a tu ideal o a la forma en que estás realizándolo. Y no veas problema en cambiar de forma de buscarlo, siempre que sigas buscando el mismo ideal. Aprende en la vida a ser terco y tenaz, pero no confundas la tenacidad con la cabeza dura. No cedas ni en tus ideas ni en tus convicciones, pero no olvides que una verdad puede decirse de mil maneras y que no siempre vale la pena sufrir por ciertos modos de expresión. Y cuando llegue una ola que es más fuerte que tú, agáchate, déjala pasar, espera. Y luego, sigue nadando.»

Cuando oí por primera vez todo esto pensé que era más fácil decirlo que hacerlo. Pero el paso del tiempo me ha ido descubriendo que la vida es más ancha de lo que imaginamos. Y que cerrar la puerta a un hombre decidido a seguir es tan inútil como ponerle puertas al campo.


J. L. Martín Descalzo (del libro "Razones para el amor")

miércoles, 22 de octubre de 2008

ALEXIA GONZÁLEZ-BARROS, LA VERDADERA HISTORIA DE "CAMINO".


Mucho se ha hablado de esta niña últimamente a raíz de la polémica película de Javier Fesser, "Camino", en la que el director toma ciertos trazos de su vida para crear una película que él llama "de ficción", y que a simple vista no es más que un intento burdo de atacar al Opus Dei. No obstante, creo que puede ser una buena ocasión para dar a conocer el verdadero rostro de esta niña que murió con apenas 14 años y cuyas virtudes heróicas de santidad la hicieron ejemplo para todos los cristianos, especialmente en el modo de amar y abrazarse a la cruz de Cristo: Alexia González-Barros.


Alexia González-Barros y González nace en Madrid, el dia 7 de marzo de 1971, en el seno de una familia cristiana, siendo la menor de siete hermanos, dos de los cuales la habían precedido en su marcha al Cielo.


Cursa sus estudios, desde los cuatro años hasta el momento de su enfermedad, en el colegio Jesús Maestro, de la compañía de Santa Teresa de Jesús, santa a la que profesaba una gran devoción.


Hace su Primera Comunión en Roma el día 8 de mayo de 1979 en la Cripta de la Iglesia Prelaticia de Santa María de la Paz, donde reposaban entonces los restos mortales del Fundador del Opus Dei, de quien era muy devota y cuyas enseñanzas fueron la base y el firme soporte de su formación espiritual. Puede decirse que Alexia fue un ejemplo de lo que monseñor Escrivá de Balaguer predicó toda su vida : la llamada universal a la santidad. En la audiencia papal del 9 de mayo de 1979, Alexia se acerca a su Santidad Juan Pablo II y recibe del Santo Padre la señal de la cruz y un beso en la frente.


Hasta el momento de su enfermedad, su vida es como la de cualquier otra chica de su edad: el colegio, sus amigas, sus aficiones (cine, deporte, lectura, música), su vida familiar. Quienes la conocieron ponen de relieve su buen carácter, su alegría, la importancia que daba a la amistad y su profunda fe. También hablan del cariño que sentía por sus padres y hermanos y de cuánto agradecía la formación que había recibido de ellos.

Destaca en Alexia la devoción a su ángel de la guarda, al que trató siempre con una gran confianza, hasta el punto de ponerle nombre, porque no quería "llamarle Custodio como todo el mundo". Decide llamarle Hugo, porque, según afirmaba, "es un nombre perfecto para un custodio". A partir de entonces, se sabe que lo invoca con frecuencia, y durante su enfermedad comenta a los que la rodean lo mucho que Hugo la acompaña y ayuda.


Desde muy pequeña -y por propia iniciativa- cada vez que hacía una genuflexión ante el sagrario, decía: "Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras". Este deseo sincero le permite afrontar con espíritu cristiano la dura enfermedad que irrumpe en su vida. El día 4 de febrero de 1985, cuando aún no había cumplido 14 años, se le declara un tumor canceroso en las cervicales que, en poco tiempo, la deja paralítica. Sufre una ininterrumpida cadena de dolorosos tratamientos que hacen de los diez meses de su enfermedad un duro calvario.


Desde el primer momento aceptó plenamente su enfermedad ofreciendo su sufrimiento, sus limitaciones físicas, por la Iglesia, por el Papa y por los demás, consciente de tener entre sus manos un tesoro que administró con total generosidad hasta la propia renuncia : Jesús, yo quiero ponerme buena, quiero curarme, pero si Tú no quieres, yo quiero lo que Tú quieras. Su fortaleza, paz y alegría fueron constantes a lo largo de su enfermedad, como compendio de su fe, esperanza y amor, virtudes vividas ejemplarmente hasta el final de su vida, con dos últimas palabras dichas una y otra vez : más y . Más, para que le siguieran hablando de Dios y , para asentir a lo que había sido su frase repetida constantemente desde muy niña : Jesús, que yo haga siempre lo que Tú quieras.


Durante diez meses, sufre cuatro operaciones, una de ellas de diecisiete horas, soporta molestos aparatos ortopédicos, agotadoras sesiones de rehabilitación, tratamientos de radioterapia y quimioterapia, un importante dolor físico y la permanente inmovilidad. A pesar de todo esto, Alexia no pierde la paz y la alegría, y así ofrece su alma al Señor, "muy feliz, de verdad, de verdad, muy feliz", en la Clínica Universitaria de Navarra el 5 de diciembre de 1985.


La Causa de su Beatificación fue clausurada solemnemente en Madrid el 1 de junio de 1994, y fue abierto el proceso en Roma el 30 de junio del mismo año. El Decreto de validez fue otorgado por la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos el 11 de noviembre de 1994.
MÁS INFORMACIÓN EN: http://www.alexiagb.org/

martes, 21 de octubre de 2008

Cristina, víctima del aborto: "Sentí como mi niño daba patadas; me sentí asesina"


Depresión profunda, malestar general y ausencia de duelo. Cristina abortó a su hijo con trisomía 20 y posteriormente perdió otro hijo por una amniocentesis. Critica la falta de información de lo que ocurre tras el aborto, la “dificultad del duelo” y que nadie le planteara la posibilidad de seguir adelante. “¿Por qué una mujer tiene derecho al duelo si su hijo murió tras el parto y no si la muerte es anterior al parto?”, se pregunta.

LUIS LOSADA PESCADOR - ALBA.- Al hijo de Cristina le diagnosticaron trisomía 20. El ginecólogo que le atendió no supo explicarle en qué consistía y prefirieron esperar a su ginecólogo habitual en la fundación Hospital Alcorcón les explicara los detalles de la enfermedad de su hijo. Tampoco sabía nada. El vademécum de los médicos apenas describe en un párrafo la trisomía 20. “Como ninguno nace, no se sabe nada; no hay investigación”, lamenta Cristina.

No hubo opción. Todo el protocolo hospitalario estaba destinado a que Cristina abortara. Nadie le ofreció otra alternativa. Nadie le explicó las consecuencias de la enfermedad de su hijo, ni el tratamiento, ni su esperanza de vida. Nada. “Nosotros investigamos y vimos que tenía las orejas más bajas, la nariz más ancha, pero no conocíamos la trascendencia de la enfermedad; sorprendentemente los médicos tampoco”.

Presionada por el entorno, Cristina accedió. “No me dieron tiempo para pensármelo”. La maquinaria estaba en marcha. ¿Cómo fue exactamente? “Me metieron dos Cytotec en el útero. Dos horas más tarde, fue entonces cuando noté que mi bebé empezaba a dar patadas con sus piernecitas y sus bracitos. No fue un segundo, sino un buen rato. Me sentí una asesina, pero yo en el fondo no quería estar ahí; nadie me ayudó”.

Cristina se arrepiente de la decisión tomada. Pero también lamenta que nadie le ofreciera ninguna otra alternativa. Nadie: ni los médicos, ni su entorno familiar y social. Fue entonces cuando cayó en una depresión profunda. Ella habría preferido tener a su hijo aunque viviera poco, aunque estuviera enfermo, explica. Pero nadie le ofreció otra alternativa. Se sintió sola. Forzada. “¿Pero los médicos no están para curar?”, se pregunta sin respuesta.

“Pensé que no debía ser la única que me encontraba en esa situación; así que me metí en internet y contacte con la Asociación de Víctimas del Aborto que me ofreció apoyo psicológico que todavía hoy necesito”, explica. Cristina lamenta que nadie le informara de cómo iba a ser la intervención, ni de las consecuencias que iba a tener. “A nadie se le ocurrió ponerme en contacto con un psicólogo”. Ni siquiera le informaron si le subiría la leche. Fue ella la que le preguntó a una enfermera que pasaba por ahí. “Si, claro. Si quieres te damos una pastilla para que no te suba”. Por supuesto, su respuesta fue afirmativa. “Existe protocolo para abortar, pero no existe ningún protocolo para el posaborto, como si no pasara nada”, lamenta.

Además, Cristina también lamenta las dificultades para el duelo. Al fin y al cabo, según los médicos y la sociedad, ‘hizo lo que tenía que hacer’. “Ni siquiera mi pareja; él no sentía como yo que regresaba vacía a la casa”. También lamenta que no pudiera llevarse el cuerpo de su bebé para enterrarlo y llevarle flores de vez en cuando. “Si tu hijo muere tras el parto, tienes derecho al cuerpo y al duelo; pero si es antes del parto, no. No lo entiendo”. Así que defiende que en España se ‘importe’ una legislación similar a la francesa (de la que informó ALBA hace dos números) por la que los padres puedan enterrar a sus ‘nasciturus’ fallecidos. “Eso ayudaría mucho al duelo”. Y es que –según explican los psicólogos- el síndrome posaborto por IVE de niño malformado es similar al dolor por la muerte de un hijo sano. Mucho. Demasiado.

Ahora su mensaje es claro: Si alguien se plantea abortar a su hijo malformado, “que se lo piense muy bien, que se informe de las consecuencias y que valore también la posibilidad de tenerlo”.

Amniocentesis fallida

La historia de Cristina no acaba aquí. Tras la penosa experiencia de su aborto provocado, vuelve a quedar embarazada. Acude a su hospital y le practican una amniocentesis. “Tenía todas la papeletas: antecedentes, edad, etc, así que ni se lo plantearon, estaba en el protocolo”. Así que otra vez se repitió la historia. Cristina se hizo la amniocentesis y perdió al niño. La prueba tiene un 1% de riesgo y ella tuvo ‘mala suerte’.

¿Por qué se hizo la prueba si tenía ya la mala experiencia del aborto anterior? “Es una buena pregunta; yo me pasé dos días angustiada, sin poder dormir. Les dije que no quería hacerme la prueba, pero tenían respuestas para todo, tenía todas las papeletas, tenía que hacérmela”. De nuevo presionada por el entorno, accedió. “Enhorabuena, va usted a tener un varón y viene sano” le comunicó la enfermera a través de una llamada telefónica a las tres semanas, el tiempo necesario para los exámenes.

“Gracias, pero mi hijo ya está muerto”, fue su fría respuesta. Era el segundo hijo que perdía. Se hizo la prueba para nada. Fue precisamente la prueba la que lo mató. Ahora también lo tiene claro: no se volvería a hacer la prueba. Pero ya es tarde. De nuevo a tratar de superar un duelo más con la corriente social en contra. Cristina hizo –supuestamente- ‘lo que debía de hacer’.


"El hermanito está en el cielo"


“Todos tenemos derecho a enterrar, cremar y donar a la ciencia a nuestros seres queridos que fallecen”, dice Cristina, quien lamenta que ese derecho “no exista” para quienes han perdido a su hijo antes del parto.


LUIS LOSADA PESCADOR- ALBA.- Una dificultad para elaborar el duelo y ‘digerir’ la pérdida. Aún así, ella está convencida de que sus dos hijos perdidos están en el cielo. “Yo tengo cuatro hijos: dos en el cielo y dos conmigo”.

Su mayor apoyo es su hija (viva) mayor. Atentos a la anécdota. Un día estaba con sus primos y a uno de ellos se le perdió el globo y se fue al cielo. Su hija comenzó a ponerse muy contenta. ¿Por qué te pones tan contenta si tu prima ha perdido su globo? “Así podrá jugar mi hermano”, respondió.

“Cuando regresé a casa tras el segundo aborto no sabía cómo explicárselo; me puse a llorar y ella me dijo: mamá no vamos a llorar. ¿Por qué, mi amor?, pregunté. Porque ahora mi hermano Nicolás estará con Manuel con quien podrá jugar”. Y es que sólo los niños cantan las verdades.
"Si no os hacéis como niños…"


lunes, 20 de octubre de 2008

Descalzarse...


Una mañana meditando un anuncio me encontré con una expresión que resonó de una manera muy especial en mi corazón: “descalzarse para entrar en el otro”. Le pregunté al Señor qué significaba esto. Se me ocurrían palabras como respeto, delicadeza, cuidado, prudencia.

Me sentí impulsado a leer las palabras del Éxodo (3, 5): “No te acerques más, sácate tus sandalias porque lo que pisas es un lugar sagrado”. Fueron las palabras de Yaveh a Moisés ante la zarza que ardía sin consumirse y pensé: “Si Dios habla al interior de mi hermano, su corazón es un lugar sagrado”.

No tardé en ponerme en oración. Jesús me presentaba uno a uno a mis hermanos de comunidad y luego a otros, y descubrí cómo habitualmente entro en el interior de cada uno sin descalzarme, simplemente entro; sin fijarme en el modo, entro. Experimenté una fuerte necesidad de pedir perdón al Señor y a mis hermanos.

Sentí que el Señor me invitaba a descalzarme y luego a caminar. Inmediatamente experimenté una resistencia: “no quería ensuciarme”. Me resultaba más seguro andar calzado. Vi, entonces, dos cosas básicas que me impiden entrar descalzo en los otros: la comodidad y el temor.

Vencido ese primer momento comencé a caminar y el Señor a cada paso iba mostrándome algo nuevo.

Advertí cómo descalzo podía descubrir la alternativas del terreno que pisaba, distinguir lo húmedo y lo seco, el pasto de la tierra, necesitaba mirar a cada paso lo que pisaba, estar atento al lugar donde iba a poner mi pie. Me di cuenta de cuántas cosas del interior de mis hermanos se me pasan por alto, las desconozco, no las tengo en cuenta por entrar calzado, con la mirada puesta en mí o dispersa en múltiples cosas.

Pude ver también cómo descalzo caminaba más lentamente; no usaba mi ritmo habitual, sino tratando de pisar suavemente.

Donde mis zapatillas habían dejado marcas, mi pie no las dejaba. Pensé entonces: “¡Cuántas marcas habré dejado en el corazón de mis hermanos a lo largo del camino!”. Y experimenté un gran deseo de entrar en los otros sin querer dejar un cartel que decía: “Aquí estuve yo”.

Por último fui atravesando distintos terrenos, primero el pasto, luego un camino de tierra hasta llegar a una subida y con piedras. Sentí deseos ya de detenerme y volver a calzarme, pero el Señor me invitó a caminar descalzo un poquito más. Adevertí que no todos los terrenos son iguales y no todos mis hermanos son iguales.

Por tanto, no puedo entrar en todos de la misma manera. Esta subida me exigía caminar aún más lentamente y cuanto más suavemente pisaba, el dolor de mis pies era menor.

Esto me decía: “cuanto más difícil sea el terreno del interior de mi hermano, más suavidad y más cuidado debo tener para entrar”.

Después de este recorrido con el Señor pude ver claramente que descalzarme es entrar sin perjuicios, atento a la necesidad de mi hermano, sin esperar una respuesta determinada, es entrar sin interés, despojado de mi alma.

Porque creo, Señor, que estás vivo y presente en el corazón de mis hermanos, es que me comprometo a detenerme, descalzarme y entrar en cada uno como en un lugar sagrado.

Cuento, Señor, para ello con tu gracia.

jueves, 16 de octubre de 2008

"ME FELICITARÁN TODAS LAS GENERACIONES..."


El cielo, las estrellas, la tierra, los ríos, el día y la noche, y todo cuanto está sometido al poder o utilidad de los hombres, se felicitan de la gloria perdida, pues una nueva gracia inefable, resucitada en cierto modo por ti, ¡oh Señora!, les ha sido concedida. Todas las cosas se encontraban como muertas, al haber perdido su innata dignidad de servir al dominio y al uso de aquellos que alaban a Dios, para lo que habían sido creadas; se encontraban aplastadas por la opresión y como descoloridas por el abuso que de ellas hacían los servidores de los ídolos, para los que no habían sido creadas. Pero ahora, como resucitadas, felicitan a María, al verse regidas por el dominio y honradas por el uso de los que alaban al Señor.

Las cosas todas saltaron de gozo, al sentir que no sólo estaban regidas por la presencia rectora de Dios, su creador, sino que las santificaba. Tan grandes bienes eran obra del bendito fruto del seno bendito de la bendita María.

¡Oh Mujer, llena de gracia, sobreabundante de gracia, cuya plenitud desborda a la creación entera y la hace reverdecer! ¡Oh Virgen bendita, bendita por encima de todo, por tu bendición queda bendita toda criatura, no sólo la creación por el Creador, sino también el Creador por la criatura.

¡Verdaderamente el Señor está contigo, puesto que ha hecho que toda criatura te debiera tanto como al Él!



San Anselmo

martes, 14 de octubre de 2008

"Cosas pequeñas con gran Amor". Proyecto Calcuta 2008.



Ya está subido el nuevo video de Calcuta, "Cosas pequeñas con gran Amor", el mismo que se puso en el Adoremus del pasado jueves 9 de octubre .


¡Que aproveche!

domingo, 12 de octubre de 2008

COMPOSTELA Y ZARAGOZA, EL PILAR Y SANTIAGO. LAS COLUMNAS DE LA ESPIRITUALIDAD DE LA ESPAÑA CATÓLICA.


Según documentos del siglo XIII, posteriormente a la Ascensión del Señor Jesús, los apóstoles, fortalecidos por el Espíritu Santo, predicaban el evangelio. El Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan, en aquel entonces, viajó a predicar en España. Aquellas tierras se encontraban atadas al paganismo, porque aún no recibían el evangelio. La tradición dice que al despedirse el Apóstol Santiago a predicar la fe de Jesucristo, le prometió la Virgen que en aquel lugar donde más se convirtieran a su Hijo se le manifestaría ella. Y una noche la Virgen María se le apareció en un Pilar.

Los documentos dicen textualmente que Santiago, "pasando por Asturias, llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, el territorio que se llamaba Celtiberia, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".





El 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba en profunda oración con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal en Palestina, le pidió a Santiago que en aquel lugar se le construyese una iglesia, y que el altar estuviese en torno al pilar donde ella estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio".

La Basílica ha sobrevivido a grandes invasiones de pueblos y guerras, una de ellas es la guerra de 1936-1939, donde le cayeron tres bombas y ninguna explotó. También se cree que la Virgen le dio al Apóstol la pequeña imagen de madera.




Cuando la Virgen desapareció quedó ahí el pilar; al instante el Apóstol Santiago y sus acompañantes iniciaron la edificación de una iglesia en aquel lugar. Antes que la Iglesia estuviese terminada, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar antes de regresarse a Judea. Este templo ha sido el primero en ser dedicado a la Virgen.

Santiago regresó a Jerusalén, después de predicar en España. Herodes Agripas lo mandó a ejecutar alrededor del año 44 d.C., siendo así el primer mártir. Sus discípulos, luego del suceso, tomaron su cuerpo y lo llevaron a España para su entierro. Después de algunos siglos el lugar fue llamado compostela (campo estrellado). El rey Alfonso II, el casto, de Asturias y el Obispo Teodomiro fueron los primeros en mandar a construir un santuario en la tumba de Santiago, en el siglo IX. Hoy una magnifica catedral se encuentra en ese sitio.

Al Santuario de Nuestra Señora del Pilar asisten peregrinos de distintos lugares del mundo. La Sagrada Escritura narra cuando el Pueblo de Dios fue desterrado hacia la tierra prometida y tuvieron una columna que los guiaba. Para los españoles esa columna es el pilar donde la Virgen se apareció en Zaragoza y que ha recibido durante siglos la fe de muchos cristianos y que hoy ampara a todos los hijos que se dirigen a María.

El Gran milagro del Cojo de Calanda (1640). En el lugar donde la Virgen se apareció, han ocurrido diversos milagros, pero uno de los que más se recuerda es el del cojo de Calanda. A este hombre se la amputó la pierna en el año 1637 y en 1640 la pierna volvió a aparecer en su cuerpo, se dice que ocurrió cuando el hombre se echaba aceite de la lámpara de la Virgen o cuando este soñaba con que visitaba la Basílica. Muchas personas fueron testigos de este gran hecho. En la actualidad hay un cuadro recondándolo a la derecha de la Basílica.


Tres rasgos peculiares que caracterizan a la Virgen del Pilar y la distinguen de las otras:

1- A diferencia de las otras apariciones, la Virgen aparece cuando todavía estaba en vida mortal en Palestina: "con ninguna otra nación hizo cosa semejante".

2- La columna o pilar fue traida por María misma para que sobre él se construyera la primera capilla, el cual se convertiría en el primer templo mariano de toda la cristiandad.

3- La vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (del Santuario de Santiago de Compostela). Por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido dos ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.


Simbolismo del Pilar. El pilar o columna: la idea de la solidez del edificio-iglesia con la de la firmeza de la columna-confianza en la protección de María. El pilar es símbolo del conducto que une el cielo y la tierra. Es el soporte de lo sagrado y de la vida cotidiana. María, la puerta del cielo, ha sido la mujer escogida por Dios para venir a nuestro mundo. En ella la tierra y el cielo se han unido en Jesucristo. Las columnas garantizan la solidez del edificio, sea arquitectónico o social. Quebrantarlas es amenazar el edificio entero. La columna es la primera piedra del templo, que se desarrolla a su alrededor; es el eje de la construcción que liga entre si los diferentes niveles. María es la primera piedra de la Iglesia; en torno a ella va creciendo el pueblo de Dios; el aliciente para los cristianos, en construir el reino de Dios, es la fe y la esperanza de la Virgen. En la Virgen del Pilar el pueblo ve simbolizada "la presencia de Dios, una presencia activa que, guía al pueblo elegido a través de las emboscadas de la ruta".



ORACIÓN DE JUAN PABLO II:

Doy fervientes gracias a Dios por la presencia singular de María en esta tierra española donde tantos frutos ha producido. Y quiero encomendarte, Virgen santísima del Pilar, España entera, todos y cada uno de sus hijos y pueblos, la Iglesia en España, así como también los hijos de todas las naciones hispánicas. ¡Dios te salve, María, Madre de Cristo y de la Iglesia! ¡Dios te salve, vida, dulzura y esperanza nuestra! A tus cuidados confío esta tarde las necesidades de todas las familias de España, las alegrías de los niños, la ilusión de los jóvenes, los desvelos de los adultos, el dolor de los enfermos y el sereno atardecer de los ancianos. Te encomiendo la fidelidad y abnegación de los ministros de tu Hijo, la esperanza de quienes se preparan para ese ministerio, la gozosa entrega de las vírgenes del claustro, la oración y solicitud de los religiosos y religiosas, la vida y el empeño de cuantos trabajan por el reino de Cristo en estas tierras. En tus manos pongo la fatiga y él sudor de quienes trabajan con las suyas; la noble dedicación de los que transmiten su saber y el esfuerzo de los que aprenden; la hermosa vocación de quienes con su conciencia y servicio alivian el dolor ajeno; la tarea de quienes con su inteligencia buscan la verdad. En tu corazón dejo los anhelos de quienes, mediante los quehaceres económicos procuran honradamente la prosperidad de sus hermanos; de quienes, al servicio de la verdad, informan y forman rectamente la opinión pública; de cuantos, en la política, en la milicia, en las labores sindicales o en el servicio del orden ciudadano prestan su colaboración honesta en favor de una justa, pacífica y segura convivencia. Virgen Santa del Pilar: aumenta nuestra fe, consolida nuestra esperanza, aviva nuestra caridad. Socorre a los que padecen desgracias, a los que sufren soledad, ignorancia, hambre o falta de trabajo. Fortalece a los débiles en la fe. Fomenta en los jóvenes la disponibilidad para una entrega plena a Dios. Protege a España entera y a sus pueblos, a sus hombres y mujeres. Y asiste maternalmente, oh María a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad. Así sea.

martes, 7 de octubre de 2008

El Rosario de la Virgen, la oración del Amor



Rezar el santo Rosario
no sólo es hacer memoria
del gozo, el dolor, la gloria,
de Nazaret al Calvario.
Es el fiel itinerario
de una realidad vivida,
y quedará entretejida,
siguiendo al Cristo gozoso,
crucificado y glorioso,
en el Rosario, la vida.

lunes, 6 de octubre de 2008

TÉMPORAS DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE PETICIÓN


Gracias, Señor, por esta agua que llega
del aire hasta los campos, hasta el bosque y el huerto;
gracias por tu palabra que riega este desierto
del alma, prometiendo las horas de la siega.

Gracias por tanta gracia, tanta cuidada entrega,
por el sol que calienta este corazón yerto.

Gracias por estas flores primeras que han abierto
ojos de luz a tanta claridad honda y ciega.

Gracias porque te he visto latiendo en los bancales,
favoreciendo, urdiendo los tiernos esponsales
del verdor con la tierra, la rosa con la rama...

Gracias porque es llegado el tiempo del que ama. Amén.

jueves, 2 de octubre de 2008

SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS



Ángel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.

En presencia de los Ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.



Ángel Santo que adoras siempre el rostro del Padre eterno; ya que su bondad suprema te encomendó el cuidado de mi alma, auxíliala sin cesar con su gracia; ilumínala en sus tinieblas, consuélala en sus penas, enciéndela en las frialdades, defiéndela en las tentaciones, gobiérnala a lo largo de su vida.

Dígnate rezar conmigo; ya que mis oraciones son frías y lánguidas, enciéndelas con el fuego que te abrasa y llévalas como ofrenda ante el trono de Dios.

Que por tu intercesión mi alma sea humilde en la prosperidad y valiente en la adversidad; que se anime en el fervor de su fe y por la alegría de su esperanza, y que no trabajando sino para alcanzar su morada celeste, aspire cada vez más, por la eficacia de un ardiente amor por Jesús, su Salvador, a adorarlo eternamente y gozar, finalmente, en la compañía de todos los santos Ángeles, de la eterna Gloria, por los siglos de los siglos. Amén

miércoles, 1 de octubre de 2008

"A ELLA SÍ QUE LE GUSTA". OCTUBRE: MES DEL ROSARIO



En cierta ocasión, un joven universitario pedía a San Josemaría un consejo sobre como convencer a un amigo suyo de que rezara el Rosario. Le explicaba que su amigo decía que era una oración muy pesada y que como no le gustaba, para qué lo iba a rezar. La respuesta del beato Josemaría parece que fue muy breve y precisa: "Dile que a Ella sí que le gusta".

Que el Rosario sea "grato al corazón de la Santísima Virgen", como decía León XIII no puede sorprender a nadie. Pero es que además, decía Juan Pablo II, que es Ella misma, la Madre Santísima, quien "nos invita, empuja y anima" a rezarlo a diario y así "corresponder al deseo de la Virgen, como han hecho los santos". También, -les decía a miles de niños del movimiento del Rosario viviente-, "os anima a esta recitación cotidiana el Papa, que ha hecho del Rosario, como sabéis su oración preferida", pero quien "sobre todo os sugiere esta petición es la Madre del Señor, que en Lourdes y en Fátima ha invitado maternalmente a recitar cada día y devotamente el Santo Rosario".



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REINA Y MADRE


Nos ha precedido nuestra Reina. Sí, se nos ha anticipado y ha sido recibida con todos los honores; sus siervecillos la siguen llenos de confianza y gritando: Llévanos contigo. Correremos al olor de tus perfumes. Los peregrinos hemos enviado por delante a nuestra abogada; es la Madre del Juez y Madre de Misericordia. Negociará con humildad y eficacia nuestra salvación.


¡Qué regalo más hermoso envía hoy nuestra tierra al cielo! Con este gesto maravilloso de amistad –que es dar y recibir– se funden lo humano y lo divino. Lo terreno y lo celeste, lo humilde y lo sublime. El fruto más granado de la tierra está allí, de donde proceden los mejores regalos y los dones de más valor. Encumbrada a las alturas, la Virgen Santa prodigará sus dones a los hombres.


¿Y, cómo no lo va a hacer? Lo puede y lo quiere. Es la Reina del cielo, es misericordiosa. Y, sobre todo, es la Madre del Hijo único de Dios.


San Bernardo