lunes, 1 de septiembre de 2008

PISADAS EN LA ARENA




Una noche tuve un sueño,

soñé que estaba caminando en la playa con el Señor

y, a través del cielo, pasaban escenas de mi vida.


Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban

dos pares de pisadas en la arena:

unas eran mías y las otras del Señor.


Cuando la ultima escena de mi vida paso delante nuestro,

miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena,

y noté que muchas veces en el camino de mi vida

había solo un par de pisadas en la arena.


Noté, también, que eso sucedió en los momentos

más difíciles y angustiosos de mi vida.


Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor,

“Señor, tu me dijiste cuando empecé a seguirte

que tu andarías siempre conmigo todo el camino,

pero noté que durante los peores momentos de mi vida

había en la arena de los caminos de mi existencia sólo

un par de pisadas.

No comprendo por qué me dejaste en las horas que

más te necesitaba.”


El Señor me respondió:

“Hijo mío, Yo te amo

y jamás te dejaría en los momentos de sufrimiento.

Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas,

fue justamente allí donde yo te cargué en mis brazos.”




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