miércoles, 25 de junio de 2008

ANTE CRISTO EUCARISTÍA


Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío,

los huecos más escondidos de mi alma

con el suavísimo y saludable dardo

de una verdadera y pura caridad,

tal como la que llenaba el corazón de los Santos Apóstoles,

a fin de que desfallezca y se derrita sólo en amor por Ti

y en deseo de poseerte;

que ansíe por Ti,

que desfallezca en tus atrios,

y que no aspire más que haberse libre para unirse contigo.


Haz que mi alma tenga hambre de Ti,

oh Pan de los Angeles,

alimento de las almas Santas,

pan nuestro cotidiano,

lleno de fortaleza, de dulzura, de suavidad,

que cuantos con él se nutren

hacen sentir las delicias de su sabor.


¡Oh Jesús!, a quien los ángeles

desean siempre contemplar,

haced que mi corazón sin cesar

tenga hambre de Ti, se alimente de Ti,

y lo más profundo de mi alma

sea regalado con dulzura de tus delicias.

Que mi corazón tenga siempre sed de Ti,

oh fuente de vida, manantial de sabiduría

y de ciencia, río de luz eterna,

torrente de delicias, abundancia de la casa de Dios.


Que no ambicione otra cosa sino poseerte,

que te busque y te encuentre,

que a Ti me dirija y a Ti llegue,

en Ti piense, de Ti hable

y todo lo haga en loor y gloria de tu nombre,

con humildad y discreción,

con amor y deleite,

con facilidad y afecto,

con perseverancia hasta el fin;

y que Tu sólo seas siempre mi esperanza,

toda mi confianza, mis riquezas, mi deleite,

mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad,

mi paz, mi suavidad, mi olor, mi dulcedumbre,

mi alimento, mi comida, mi refugio,

mi auxilio, mi sabiduría, mi heredad,

mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija,

firme y hondamente arraigada mi alma y mi corazón.


Amén.



SAN BUENAVENTURA

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