lunes, 30 de junio de 2008

PEDID Y SE OS DARÁ...


En un pueblo de zona rural en los años 50, se produjo una larga sequía que amenazaba con dejar en la ruina a todos sus habitantes, debido a que subsistían con el fruto del trabajo del campo. A pesar de que la mayoría de sus habitantes eran creyentes, ante la situación límite, marcharon a ver al cura párroco y le dijeron:


- "Padre, si Dios es tan poderoso, pidámosle que envíe la lluvia necesaria para revertir esta angustiante situación."


- "Está bien, le pediremos al Señor, pero deberá haber una condición indispensable."


- "¡Díganos cuál es!", respondieron todos.


- "Hay que pedírselo con fe, con mucha fe, contestó el sacerdote."


- "¡Así lo haremos, y también vendremos a Misa todos los días!"


Los campesinos comenzaron a ir a Misa todos los días, pero las semanas transcurrían y la esperada lluvia no se hacía presente. Un día, fueron todos a enfrentar al párroco y reclamarle:


- "Padre, usted nos dijo que si le pedíamos con fe a Dios que enviara las lluvias, El iba a acceder a nuestras peticiones. Pero ya van varias semanas y no obtenemos respuesta alguna."


- "¿Han pedido ustedes con fe verdadera?", les preguntó el párroco.


- "¡Sí, por supuesto!", respondieron al unísono.


- "Entonces, si dicen haber pedido con fe verdadera... ¿porqué durante todos estos días ni uno solo de ustedes ha traído el paraguas?"

jueves, 26 de junio de 2008

AÑO PAULINO




Proclamado por S.S. Benedicto XVI, la Iglesia celebrará un año jubilar dedicado a San Pablo que comenzará este sábado 28 de junio de 2008 y que culminará el 29 de junio de 2009, con ocasión de los dos mil años de su nacimiento. En nuestra Diócesis, el Sr. Obispo dará apertura a este Año Santo en la Iglesia de San Pablo, este domingo día 29, fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, a las 12:00 h.


El año paulino tendrá una particular dimensión ecuménica y, siguiendo el ejemplo del apóstol de los gentiles, querrá indicar en modo singular que “la acción de la Iglesia sólo es creíble y eficaz en la medida en que quienes forman parte de ella están dispuestos a pagar personalmente su fidelidad a Cristo, en cualquier circunstancia.”




El año paulino fue pensado para celebrar el bimilenario del nacimiento de San Pablo, que los historiadores sitúan entre el 7 y el 10 después de Cristo, y prevé, según las palabras del Papa, entre el 28 de junio de 2008 y el 29 de junio de 2009, “una serie de celebraciones litúrgicas, eventos culturales y ecuménicos, así como varias iniciativas pastorales y sociales, todas inspiradas en la espiritualidad paulina”.


“Asimismo, se promoverán congresos de estudio y publicaciones especiales sobre textos paulinos, para dar a conocer cada vez mejor la inmensa riqueza de la enseñanza contenida en ellos, verdadero patrimonio de la humanidad redimida por Cristo. Además, en todas las partes del mundo se podrán realizar iniciativas análogas en las diócesis, en los santuarios y en los lugares de culto, por obra de instituciones religiosas, de estudio o de ayuda que llevan el nombre de san Pablo o que se inspiran en su figura y en su enseñanza.”


“Por último, durante la celebración de los diversos momentos del bimilenario paulino, se deberá cuidar con singular atención otro aspecto particular: me refiero a la dimensión ecuménica. El Apóstol de los gentiles, que se dedicó particularmente a llevar la buena nueva a todos los pueblos, se comprometió con todas sus fuerzas por la unidad y la concordia de todos los cristianos. Que él nos guíe y nos proteja en esta celebración bimilenaria, ayudándonos a progresar en la búsqueda humilde y sincera de la plena unidad de todos los miembros del Cuerpo místico de Cristo”.


El Santo Padre ha concedido abundancia de indulgencias para este Año Santo, tanto para quienes peregrinen a Roma a la tumba de San Pablo, como a quienes participen de las celebraciones litúrgicas en las Iglesias locales.


Aprovechemos este don que nos ofrece Dios a través de su Iglesia y ahondemos en el espíritu de este príncipe de los apóstoles, junto con San Pedro. Releamos las cartas de San Pablo y aprendamos de su entrega incondicional al Señor. Y, sobre todo, encomendémosle al Apóstol de los Gentiles, no sólo nuestro grupo, sino a toda la Iglesia, para que, siguiendo sus consejos e indicaciones, seamos uno en Cristo.

miércoles, 25 de junio de 2008

ANTE CRISTO EUCARISTÍA


Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío,

los huecos más escondidos de mi alma

con el suavísimo y saludable dardo

de una verdadera y pura caridad,

tal como la que llenaba el corazón de los Santos Apóstoles,

a fin de que desfallezca y se derrita sólo en amor por Ti

y en deseo de poseerte;

que ansíe por Ti,

que desfallezca en tus atrios,

y que no aspire más que haberse libre para unirse contigo.


Haz que mi alma tenga hambre de Ti,

oh Pan de los Angeles,

alimento de las almas Santas,

pan nuestro cotidiano,

lleno de fortaleza, de dulzura, de suavidad,

que cuantos con él se nutren

hacen sentir las delicias de su sabor.


¡Oh Jesús!, a quien los ángeles

desean siempre contemplar,

haced que mi corazón sin cesar

tenga hambre de Ti, se alimente de Ti,

y lo más profundo de mi alma

sea regalado con dulzura de tus delicias.

Que mi corazón tenga siempre sed de Ti,

oh fuente de vida, manantial de sabiduría

y de ciencia, río de luz eterna,

torrente de delicias, abundancia de la casa de Dios.


Que no ambicione otra cosa sino poseerte,

que te busque y te encuentre,

que a Ti me dirija y a Ti llegue,

en Ti piense, de Ti hable

y todo lo haga en loor y gloria de tu nombre,

con humildad y discreción,

con amor y deleite,

con facilidad y afecto,

con perseverancia hasta el fin;

y que Tu sólo seas siempre mi esperanza,

toda mi confianza, mis riquezas, mi deleite,

mi contento, mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad,

mi paz, mi suavidad, mi olor, mi dulcedumbre,

mi alimento, mi comida, mi refugio,

mi auxilio, mi sabiduría, mi heredad,

mi posesión, mi tesoro, en el cual esté siempre fija,

firme y hondamente arraigada mi alma y mi corazón.


Amén.



SAN BUENAVENTURA

martes, 24 de junio de 2008

SEÑOR, YO TE HE ELEGIDO


Jesús,

desde hace dos mil años,

tu amor, como una ola,

ha arrastrado a innumerables peregrinos

por el camino de la Esperanza.

Te han amado con amor ardiente.

Con sus pensamientos, sus palabras, sus acciones,

con un corazón más fuerte que la tentación,

más fuerte que el sufrimiento, e incluso que la muerte.

Han sido palabra tuya en el mundo.

Su vida ha sido una verdadera revolución

que ha renovado el rostro de la Iglesia.



Al contemplar a esos deslumbrantes modelos

en mi infancia, concebí un sueño:

ofrecerte toda mi vida,

la única vida que tengo ocasión de vivir,

con un ideal eterno, inalterable.

Tomé mi decisión.

Si cumplo tu voluntad,

tú harás realidad este ideal

y me lanzaré a esa aventura misteriosa.

Yo te he elegido y nunca lo he lamentado.

Te escucho decirme:

"Permanece en mí. Permanece en mi amor".

¿Cómo puedo permanecer en ningún otro?

Sólo el amor puede hacer una cosa tan extraordinaria.

Yo comprendo que Tú quieras toda mi vida.

"Todo! ¡Por amor a Ti!" (dice Jesús)

Yo sigo cada uno de tus pasos

por el camino de la esperanza:

tus pasos errantes hacia el establo de Belén;

tus pasos nerviosos camino de Egipto;

tus pasos ágiles cuando volvías a casa en Nazaret;

tus pasos alegres cuando subías al Templo con tus padres;

tus pasos cansados durante treinta años de labor;

tus pasos ligeros durante tres años para anunciar la Buena Noticia;

tus pasos impacientes por buscar la oveja perdida;

tus pasos dolorosos al entrar e Jerusalén;

tus pasos solitarios ante el pretorio;

tus pasos pesados bajo la cruz camino del Calvario;

tus pasos de fracasado, muerto y enterrado

en un sepulcro que otros te prestaron.

Despojado de todo.

Sin ropas. Sin amigos.

Abandonado hasta por tu Padre.

Pero siempre obediente al Padre.

Jesús, de rodillas ante el sagrario,

a solas contigo, comprendo:

Yo no puedo elegir ya otro camino,

otro más feliz;

los hay aparentemente más gloriosos,

pero en ellos no estás Tú, el amigo eterno,

el único amigo de mi vida.

En ti se encuentra el Cielo, con la Trinidad,

el mundo entero con los sufrimientos de los hombres,

los míos son todo lo que no es paz ni alegría,

ni bello, ni cómodo, ni amable;

los míos son todas las tristezas, los desengaños,

las separaciones, el abandono, las desgracias.

Y los tuyos son todo con lo que cargas,

con lo que cargan mis hermanos, puesto que Tú estás en ellos.

Yo creo firmemente en Ti,

pues Tú has cruzado el arco triunfal:

"Yo he vencido al mundo"

Tú me has dicho: ponte en camino,

vete a todo el mundo

y proclama la Buena Noticia.

Seca las lágrimas de dolor,

levanta los corazones desalentados,

une los corazones separados,

incendia el mundo con el fuego del amor,

consume lo que debe ser destruido,

y no dejes más que la verdad, la justicia y el amor.

Pero, Señor, yo conozco mi debilidad.

Vacíame del egosísmo, del amor al descanso,

para que no tenga ya miedo al sufrimiento que desgarra.

Yo no soy digno de ser apóstol tuyo.

Hazme fuerte en las dificultades.

Que me tenga sin cuidado la sabiduría del mundo.

Acepto que me traten de loco

por Jesús, María y José.

Quiero lanzarme a las pruebas,

dispuesto a todos los sacrificios,

sean cuales sean las consecuencias,

pues Tú me has enseñado a afrontarlo todo.

Si me mandas subir a la cruz

y extender mis brazos en ella,

si me mandas entrar en el silencio de tu sagrario

hasta el final de los tiempos,

me resignaré a ello

y lo perderé todo,

pero me quedarás Tú.

Allí estará tu amor

inundando mi corazón de amor a todos.

Mi dicha será total.

Por eso repito:Te he elegido.

No quiero a nadie más que a Ti.

Y tu gloria.


Card. Fco. X. Nguyen Van Thuan

(Oración escrita en la cárcel en 1980)

lunes, 23 de junio de 2008

LAS ESTRELLAS DE MAR


Un amigo nuestro iba caminando al atardecer por una playa desértica.


Mientras caminaba, divisó a otro hombre a lo lejos. Al acercarse, notó que el lugareño se agachaba constantemente, recogía algo y lo arrojaba al agua. Una y otra vez lanzaba cosas al océano.


Cuando nuestro amigo se acercó más todavía, vio que el hombre recogía estrellas de mar que se habían clavado en la playa y, una a una, las iba devolviendo al agua.


Nuestro amigo se sintió confundido. Se acercó y dijo:


-Buenas noches, amigo. Me pregunto qué está haciendo.


-Devuelvo estas estrellas de mar al océano. Ve, en este momento, la marea está baja y todas estas estrellas quedaron en la costa. Si no las echo nuevamente al mar, se mueren aquí por falta de oxígeno.


-Ya entiendo- respondió mi amigo -pero ha de haber miles de estrellas de mar en esta playa. Es imposible agarrarlas a todas. Son demasiadas. Además, seguramente esto pasa en cientos de playas a lo largo de toda la costa. No se da cuenta que no cambia nada.


El lugareño sonrió, se agachó, levantó otra estrella de mar para arrojarla de nuevo al mar y respondió:


- ¡Para ésta, sí cambió algo!



viernes, 20 de junio de 2008

UNA SONRISA


"La paz y la santidad comienzan con una sonrisa"
(Beata Madre Teresa de Calcuta)



Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho, enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan.



No dura más que un instante pero su recuerdo es a veces eterno.



Nadie es demasiado rico para prescindir de ella, nadie es demasiado pobre para no merecerla.



Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo, es el símbolo de la amistad.



Una sonrisa da reposo al cansado, anima a los más deprimidos.



No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse, pues es una cosa que no tiene valor hasta el momento en que se da.



Y si alguna vez te tropiezas con alguien que no sabe dar una sonrisa, sé generoso, dale la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no se la puede dar a los demás.



¿Regalas a los demás el don de la sonrisa? ¿Cómo es tu alegría? ¿Reconoces que la fuente de la alegria perfecta está en Dios, o sigues buscándola en las cosas de este mundo?


jueves, 19 de junio de 2008

425 Aniversario fundacional del Seminario Conciliar San Pelagio de Córdoba


A lo largo de todo el año 2008, la Diócesis de Córdoba está celebrando el CDXXV aniversario de la fundación del Seminario Conciliar San Pelagio, el XXV Aniversario de la reapertura del Seminario Menor y el X Aniversario de la erección en la Diócesis del Seminario Diocesano “Redemptoris Mater”.


Con este motivo, el Seminario Conciliar San Pelagio ha organizado diversos actos para celebrar y agradecer al Señor la providencia que, a lo largo de este largo periodo, ha ejercicio sobre al Diócesis de Córdoba, permitiendo que nunca hayan faltado los sacerdotes necesarios, ni siquiera en los momentos más difíciles de nuestra historia más reciente, como señaló el Sr. Obispo en su carta Pastoral con motivo del Día del Seminario.


Exposición fotográfica y documental


Esta exposición es una ocasión única para contemplar y degustar un parte importante de nuestra larga historia. Son miles los seminaristas que cursaron estudios en San Pelagio e inigualable, a nivel institucional, su repercusión social y espiritual tanto dentro como fuera de la Diócesis de Córdoba.


Es la historia que se ve, que se disfruta en cada detalle, en cada letra en cada sello, en cada firma, desde sellos de placa del Emperador Carlos V a documentos fundacionales, constituciones, planos, libros de recepción de colegiales, edictos de distintos Obispos, provisiones reales, etc.


Esta exposición documental está ilustrada con un montaje fotográfico dividido en trece paneles que ilustran las distintas épocas de su historia:


1. Comienzos (s. XVI)
2. Primer esplendor (s. XVII)
3. Llegada de la reliquia de San Pelagio (s. XVIII)
4. Hermandad de sacerdotes operarios (1916-1932)
5. Compañía de Jesús (1939-1965)
6. Fray Albino González y Menéndez Reigada (1946-1958)
7. Santa María de los Ángeles (1957-1971)
8. Años Conciliares
9. Reapertura (1981)
10. Seminario Menor de San Pelagio
11. Nuevo milenio
12. Un futuro con esperanza
13. Actualidad


La exposición puede visitarse desde el próximo lunes 16 al 30 de junio en horario de 11:00h. a 14:00h. y de 18:00h. a 20:00h.



Solemne Eucaristía presidida el Nuncio Apostólico en España


También, el próximo día 26, Solemnidad de San Pelagio, Manuel Nieto Cumplido, Canónigo Archivero de la Santa Iglesia Catedral, impartirá una conferencia sobre “La fundación del Seminario Conciliar de San Pelagio mártir de Córdoba” a las 11:00h. en la Capilla del Seminario. Posteriormente, el Sr. Nuncio D. Manuel Monteiro de Castro, presidirá una Eucaristía de acción de gracias a las 12:30h. en la Santa Iglesia Catedral.


Por la tarde, a las 19:00h. se procederá al solemne traslado en procesión de la reliquia de San Pelagio -conservada en el Seminario Conciliar- desde la Santa Iglesia Catedral hasta la parroquia de El Salvador y Santo Domingo de Silos (La Compañía). Posteriormente, a las 20:30h, se celebrará un Adoremus vocacional, con testimonios de religiosos, religiosas, matrimonios y seminaristas.

(Fuente: http://www.diocesisdecordoba.com/ )

miércoles, 18 de junio de 2008

EL ELEFANTE DEL CIRCO


Cuando yo era un niño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de tajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.


El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?


Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a algún maestro, a mi padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?


No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.


Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño".


Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvía a probar, y también al otro y al que seguía hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.


Este elefante enorme y poderoso no escapa porque CREE QUE NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.


Jamás, jamás intentó poner a prueba su fuerza otra vez...


Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos hacer" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podré", perdiendo una de las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: la Fe.


La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento TODO NUESTRO CORAZÓN y todo nuestro esfuerzo como si todo dependiera de nosotros, pero al mismo tiempo, confiando totalmente en Dios como si todo dependiera de Él. La mayoría de las veces, las cadenas que te atan no están en tus pies, sino en tu corazón...


martes, 17 de junio de 2008

LOS TRES ÁRBOLES



Erase una vez en la cumbre de una montaña, tres pequeños árboles, juntos pensaban sobre lo que querían llegar a ser cuando fueran grandes.


El primer arbolito miró hacia las estrellas y dijo:


“Yo quiero guardar tesoros. Quiero estar repleto de oro y ser llenado de piedras preciosas. ¡Yo seré el baúl de tesoros más hermoso del mundo!”


El segundo arbolito miró un pequeño arroyo realizando su camino al océano y dijo:


“Yo quiero viajar a través de aguas temibles y llevar reyes poderosos sobre mí. ¡Yo seré el barco más importante del mundo!”


El tercer arbolito miró hacia el valle que estaba abajo de la montaña y vio hombres y mujeres trabajando en un pueblo trabajador, y dijo:


“Yo no quiero irme de la cima de la montaña nunca. Yo quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblo se pare a mirarme, ellos levantarán su mirada al cielo y pensarán en Dios. ¡Yo seré el árbol más alto del mundo!”


Los años pasaron, llovió, brilló el sol, y los pequeños árboles crecieron alto.


Un día, tres leñadores subieron a la cumbre de la montaña.


El primer leñador miró al primer árbol y dijo: “¡Qué árbol tan hermoso es este!” Y con la arremetida de su hacha brillante el árbol cayó. “¡Ahora me convertirán en un baúl hermoso y contendré tesoros maravillosos!”, pensó el primer árbol.


El segundo leñador miró al segundo árbol y dijo: “Este árbol es muy fuerte, es perfecto para mí”. Y con la arremetida de su hacha brillante, el segundo árbol cayó. “¡Ahora navegaré aguas temibles!”, pensó el segundo árbol. “Seré un barco importante para reyes temidos y poderosos”.


El tercer árbol sintió su corazón sufrir cuando el tercer leñador lo miró. El árbol se paró derecho y alto, apuntando ferozmente la cielo. Pero el leñador ni siquiera miró hacia arriba y dijo: “Cualquier árbol es bueno para mí”. Y con la arremetida de su hacha brillante, el tercer árbol cayó.


El primer árbol se emocionó cuando el carpintero lo llevó a una carpintería. Pero el carpintero lo convirtió en una caja de alimento para animales de granja. Aquél árbol hermoso no fue cubierto con oro, ni llenado de tesoros, sino que fue cubierto con polvo de cortadora y llenado con alimento para animales de granja.


El segundo árbol sonrió cuando el leñador lo llevó cerca de un embarcadero, pero ningún barco impotente fue construido ese día. En lugar de eso, aquel árbol fue cortado y convertido en un simple bote de pesca, era demasiado débil para navegar en el océano, ni siquiera en un río, y fue llevado a un pequeño lago.


El tercer árbol estaba confundido cuando el leñador lo cortó para hacer tablas fuertes y lo abandonó en un almacén de madera. “Qué estará pasando”, pensó el árbol, “yo todo lo que quería era quedarme en la cumbre de la montaña y apuntar a Dios...”


Muchísimos días y noches pasaron. A los tres árboles ya casi se les habían olvidado sus sueños.


Pero una noche, una luz de estrella dorada alumbró al primer árbol, cuando una joven mujer puso a su hijo recién nacido en la caja de alimento. “Yo quisiera haberle podido hacer una cuna al bebé”, le dijo su esposo a la mujer. La madre le apretó la mano a su esposo y sonrió mientras la luz de la estrella alumbraba a la madera suave y fuerte de la cuna. Y la mujer dijo: “este pesebre es hermoso”. Y de repente, el primer árbol supo que contenía la tesoro más grande del mundo.


Una tarde, un viajero cansado y sus amigos se subieron al viejo bote de pesca. El viajero se quedó dormido mientras el segundo árbol navegaba tranquilamente hacia adentro del lago. De repente, una impresionante y aterradora tormenta llegó al lago, el pequeño árbol se llenó de temor, él sabía que no tenía la fuerza para llevar a todos esos pasajeros a la orilla a salvo con ese viento y esa lluvia. El hombre cansado se levantó, se paró, y alzando su mano dijo: “Calma”. La tormenta se detuvo tan rápido como comenzó. Y de repente el segundo árbol supo que él llevaba navegando al Rey del Cielo y de la Tierra.


Un viernes por la mañana, el tercer árbol se extrañó cuando sus tablas fueron tomadas de aquel almacén de madera olvidado. Se asustó al ser llevado a través de una impresionante multitud de personas enojadas. Se llenó de temor cuando unos soldados clavaron las manos de un hombre en la madera. Se sintió feo, áspero y cruel. Pero un domingo por la mañana, cuando el sol brilló y la tierra tembló con júbilo debajo de su madera, el tercer árbol supo que EL AMOR DE DIOS HABÍA HECHO NUEVAS TODAS LAS COSAS. Esto hizo que el árbol se sintiera fuerte, y cada vez que la gente pensara en el tercer árbol, ellos pensarían en Dios. Eso era mucho mejor que ser el árbol más alto del mundo.

viernes, 13 de junio de 2008

VIDA LIGHT


Un buen amigo mío ha publicado un libro sobre temas religiosos y me duele confesar que nunca vi una obra con mejores intenciones y, a la vez, con mayor desacierto. Mi amigo es un buen cristiano a quien siempre le ha gustado y hace muy bien, porque esa es su vocación, vivir en la frontera y dedicarse y, sigue haciendo muy bien, a acercar a la fe a quienes no la tienen, incrédulos o agnósticos. Y como considera que su misión es precisamente “acercarles” la fe, en hacérsela comprensible, lucha en sus libros y artículos por volverla digerible, por servírsela en la bandeja de la mayor modernidad. Y hasta aquí yo estoy absolutamente de acuerdo con él. La cosa cambia cuando analizo los métodos que usa para tal acercamiento: ofrecerles lo que hoy se llamaría un cristianismo “Light”, desvitaminizado, descalorificado, rebajado, recortado en todo lo que exige la fe. Si a la gente le cuesta aceptar ciertos dogmas es porque se les maquilla, se les reduce a fórmulas, más o menos simbólicas que pueden muy bien ser sustituidos por afirmaciones flotantes, cuando no de hacerlos desaparecer. ¿Qué es duro asumir desde la divinidad de Cristo? Pues se aclara y se dice que realmente Cristo no fue Dios ni nunca se proclamó como tal, que realmente fue un hombre a través del cual se mostró Dios de modo excepcional; El fue la transparencia de Dios, pero siendo en sí mismo un solo y puro hombre. Y así ocurre con todo. Al fin queda un cristianismo papilla que es una mezcla de buena voluntad, de religiones orientales, de explicaciones supuestamente mas científicas, con una mezcla de cristianismo-agnostisismo en la que ya no hay que creer en nada fijo, dado que, según mi amigo, todas las verdades son oscilantes: el hombre no puede llegar a poseer ninguna, sino, cuando más, a girar lejanamente en torno a ellas.


Al hacer todo esto con el Evangelio, mi amigo no hace nada que no sea muy normal en nuestro tiempo. Porque en todos los temas hoy se tiende a lo light.: desde la Coca-Cola hasta la cultura, política, social, ética. Todo se rebaja, todo es acomodaticio, todo transitorio. ¿Hace falta aludir a muchas historias que en los últimos meses han convulsionado a nuestra sociedad? Trapichear con el dinero o las influencias es democracia light. Jugar con los matrimonios es fidelidad light. Hasta los tribunales parecen a veces querer ser justicia light. Rebajar, rebajar parece ser la consigna del hombre contemporáneo. Para combatir la intransigencia se implanta una tolerancia absoluta, olvidándose que ciertamente hay que combatir la intolerancia, que es la manera de imponer la verdad a la fuerza, pero sin confundirla con el amor a la verdad, que es a la vez respetuoso y firme. Y lo mismo sucede con esa libertad light que hoy impera y que consiste en hacer lo que a uno le da la gana y no en hacer libremente lo que se debe hacer.


Pero tal vez exageramos creyendo que este mal es algo de nuestro tiempo, cuando es algo del egoismo humano, que atraviesa, por tanto, todos los siglos. Concretamente, ayer leyendo a Newman me impresionó ver como él hacía, referido a su siglo, el mismo diagnóstico que hago yo sobre el nuestro:


¿Cuál es ahora, escribe, la religión del mundo? Ha asumido el lado más brillante del Evangelio, sus noticias consoladoras, sus preceptos de amor, mientras tiene relativamente olvidado los preceptos más hondos, más oscuros, sobre la condición humana y sus perspectivas... Se prescinde del lado exigente del Evangelio, considerando que basta con ser cortés, amable y sincero, pero sin verdadero celo por Dios ni aborrecimiento profundo del pecado, sin el sentido de autoridad de la religión en cuanto externa a nuestra mente, en una palabra, sin seriedad.

Sin seriedad, es cierto. Con la más apabullante frivolidad. Porque es cierto que quizá en tiempos pasados se acentuó desmesuradamente la zona oscura del Evangelio pero eso no justifica para que nos quedemos con la mitad, lo mismo que los autoritarismos de ayer no dan validez a los estallidos de mediocridad que hoy padecemos.


Ya sabemos que el amor y el servicio a la verdad, que la entrega al cumplimiento del propio deber, que el amor efectivo a los demás son tareas cuesta arriba. Pero la solución no será en ningún caso irla rebajando para que resulten mas digeribles. Que la verdad, toda verdad, es dolorosa y que hay que dejar la piel en su búsqueda es cosa conocida. También el alpinismo es arriesgado y al escalador se le llenan de grieta los dedos y rodillas pero no por eso vamos a empezar a hacer alpinismo en la llanura. Y presentar la vida, la verdad o la fe como un paisaje únicamente paradisíaco, para que les resulte más atrayente, no es un servicio ni a los jóvenes que empiecen la vida, ni a los buscadores de la verdad, ni a los agnósticos sin fe; es simplemente darles gato por liebre, engañarles haciendoles creer que la vida, la verdad o la fe light son la vida, la verdad o la fe enteras y verdaderas.



J. L. Martín Descalzo

jueves, 12 de junio de 2008

Presentación en Córdoba de “Ven sé mi luz. Las cartas privadas de la Santa de Calcuta”


El Padre Brian Kolodiejchuk, M.C., autor de Ven sé mi luz, las cartas privadas de la Santa de Calcuta presentará este volumen en Córdoba mañana, 12 de junio a las 19:00 h. en el Salón de Actos de la Iglesia del Salvador y Santo Domingo de Silos (la Compañía).


Tras la presentación el Padre Brian Kolodiejchuk, M.C., dirigirá una plática y celebrará la Santa Misa en el Adoremus, a partir de las 20:30 h. en su Capilla de Duque de Hornachuelos s/n.

Asimismo se podrá visitar la exposición, que acoge la Casa de los Jóvenes Juan Pablo II, dedicada al Proyecto Calcuta, una iniciativa que, desde hace tres años, conduce a decenas de jóvenes cordobeses, la mayor parte de ellos universitarios a dedicar un mes de verano al voluntariado en los centros de asistencia que las Misioneras de la Caridad, fundadas por la Beata Teresa de Calcuta, atienden en la zona más deprimida de la urbe en los que atienden a moribundos, niños y disminuidos físicos y psíquicos.


Hace pocas semanas aparecía en España, Ven, sé mi luz, editado por Planeta. El libro que recoge la colección de cartas de la Beata Teresa de Calcuta reunidas por el Padre Brian Kolodiejchuk, M.C., postulador de la Causa de Canonización de Beata Teresa de Calcuta y Director del Mother Teresa Center. Ven, sé mi luz revela aspectos desconocidos hasta ahora de la vida interior de Madre Teresa a través de la correspondencia que ella tuvo con sus directores espirituales y superiores por lo largo de sesenta años. Su llamada a fundar una nueva congregación para servir a los más pobres de los pobres la identificó con Jesús en la Cruz y con los pobres a quienes sirvió. Se ha hablado de la noche oscura del alma que la Beata Teresa, como otros santos, experimentó en algunos momentos de su vida en los que se sentía rechazada por Dios pero siempre determinada a "Amarlo como nunca había sido amado antes". Su heroica y firme fe, su fidelidad, coraje y alegría a durante este doloroso y extenso periodo de prueba resaltó el grado de santidad que tenía. Otra faceta de Madre Teresa que se revela en este libro es su plena identificación con los mas pobres de los pobres a los que sirvió. Comprendió que la "oscuridad" era el "lado espiritual de su trabajo". Compartía el sentimiento de no ser "amado, querido, apreciado" al que describía como la pobreza mas grande que hay actualmente en el mundo.





PRESENTACIÓN VEN SÉ MI LUZ.

LUGAR: Salón de Actos de la Compañía

(entrada por Casa de los Jóvenes Juan Pablo II - C/ Juan de Mena, 3,)

HORA: 19:00 h.

miércoles, 11 de junio de 2008

EL MESÍAS DISFRAZADO


Recordé aquella otra vieja historia de un monasterio en el que la piedad había decaído. No es que los monjes fueran malos, pero sí que en la casa había una especie de gran aburrimiento, que los monjes no parecían felices; nadie quería ni estimaba a nadie y eso se notaba en la vida diaria como una capa espesa de mediocridad.


Tanto, que un día el Padre prior fue a visitar a un famoso sabio con fama de santo, quien, después de oírle y reflexionar, le dijo: "La causa, hermano, es muy clara. En vuestro monasterio habéis cometido todos un gran pecado: Resulta que entre vosotros vive el Mesías camuflado, disfrazado, y ninguno de vosotros se ha dado cuenta."


El buen prior regresó preocupadísimo a su monasterio porque, por un lado, no podía dudar de la sabiduría de aquel santo, pero, por otro, no lograba imaginarse quién de entre sus compañeros podría ser ese Mesías disfrazado.


¿Acaso el maestro de coro? Imposible. Era un hombre bueno, pero era vanidoso, creído. ¿Sería el maestro de los novicios? No, no. Era también un buen monje, pero era duro, irascible. Imposible que fuera el Mesías. ¿Y el hermano portero? ¿Y el cocinero? Repasó, uno por uno, la lista de sus monjes y a todos les encontraba llenos de defectos. Claro que -se dijo a sí mismo- si el Mesías estaba disfrazado, podía estar disfrazado detrás de algunos defectos aparentes, pero ser, por dentro, el Mesías.


Al llegar a su convento, comunicó a sus monjes el diagnóstico del santo y todos sus compañeros se pusieron a pensar quién de ellos podía ser Mesías disfrazado y todos, más o menos, llegaron a las mismas conclusiones que su prior. Pero, por si acaso, comenzaron a tratar todos mejor a sus compañeros, a todos, no sea que fueran a ofender al Mesías. Y comenzaron a ver que tenían más virtudes de las que ellos sospechaban.


Y, poco a poco, el convento fue llenándose de amor, porque cada uno trataba a su vecino como sí su vecino fuese Dios mismo. Y todos empezaron a ser verdaderamente felices amando y sintiéndose amados.



José Luis Martín Descalzo. Razones.


martes, 10 de junio de 2008

Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a la Acción Católica Italiana (con motivo del 140 aniversario de su fundación)


Queridos muchachos, jóvenes y adultos de la Acción católica:


Es para mí una gran alegría acogeros hoy aquí, en la plaza de San Pedro, donde muchas veces en el pasado vuestra benemérita asociación se ha encontrado con el Sucesor de Pedro. Gracias por vuestra visita. Os saludo con afecto a todos, que habéis venido de las diversas partes de Italia, así como a los miembros del Foro internacional, que provienen de cuarenta países del mundo. En particular, saludo al presidente nacional, profesor Luigi Alici, al que agradezco las sinceras palabras que me ha dirigido; al consiliario general, monseñor Domenico Sigalini; y a los responsables nacionales y diocesanos. Os doy las gracias también por el particular regalo que me habéis hecho a través de vuestros representantes y que testimonia vuestra solidaridad con los más necesitados. Expreso mi profundo agradecimiento al cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia episcopal italiana, que ha celebrado la santa misa para vosotros.


Habéis venido a Roma en compañía espiritual de vuestros numerosos santos, beatos, venerables y siervos de Dios: hombres y mujeres, jóvenes y niños, educadores y sacerdotes consiliarios, ricos en virtudes cristianas, crecidos en las filas de la Acción católica, que en estos días cumple 140 años de vida. La magnífica corona de rostros que abrazan simbólicamente la plaza de San Pedro es un testimonio tangible de una santidad rica en luz y amor. Estos testigos, que siguieron a Jesús con todas sus fuerzas, que se prodigaron por la Iglesia y por el reino de Dios, son vuestro documento de identidad más auténtico.


¿Acaso no es posible también hoy para vosotros, muchachos, para vosotros, jóvenes y adultos, hacer de vuestra vida un testimonio de comunión con el Señor, que se transforme en una auténtica obra maestra de santidad? ¿No es precisamente esta la finalidad de vuestra asociación? Ciertamente, esto será posible si la Acción católica sigue manteniéndose fiel a sus profundas raíces de fe, alimentadas por una adhesión plena a la palabra de Dios, por un amor incondicional a la Iglesia, por una participación vigilante en la vida civil y por un constante compromiso formativo.


Queridos amigos, responded generosamente a esta llamada a la santidad, según las formas más características de vuestra condición laical. Seguid dejándoos inspirar por las tres grandes "consignas" que mi venerado predecesor, el siervo de Dios Juan Pablo II, os confió en Loreto en el año 2004: contemplación, comunión y misión.


La Acción católica nació como una asociación particular de fieles laicos, caracterizada por un vínculo especial y directo con el Papa, que muy pronto se convirtió en una valiosa forma de "cooperación de los laicos en el apostolado jerárquico", recomendada "encarecidamente" por el concilio Vaticano II, que describió sus irrenunciables "notas características" (cf. Apostolicam actuositatem, 20). Esta vocación sigue siendo válida también hoy. Por tanto, os animo a proseguir con generosidad en vuestro servicio a la Iglesia. Asumiendo su fin apostólico general con espíritu de íntima unión con el Sucesor de Pedro y de corresponsabilidad operante con los pastores, prestáis un servicio en equilibrio fecundo entre Iglesia universal e Iglesia local, que os llama a dar una contribución incesante e insustituible a la comunión.


Esta amplia dimensión eclesial, que identifica vuestro carisma asociativo, no es signo de una identidad incierta o superada; más bien, atribuye una gran responsabilidad a vuestra vocación laical: iluminados y sostenidos por la acción del Espíritu Santo y arraigados constantemente en el camino de la Iglesia, se os estimula a buscar con valentía síntesis siempre nuevas entre el anuncio de la salvación de Cristo al hombre de nuestro tiempo y la promoción del bien integral de la persona y de toda la familia humana.


En mi intervención en la IV Asamblea eclesial nacional, celebrada en Verona en octubre de 2006, precisé que la Iglesia en Italia "es una realidad muy viva, que conserva una presencia capilar en medio de la gente de todas las edades y condiciones. Las tradiciones cristianas con frecuencia están arraigadas y siguen produciendo frutos, mientras que se está llevando a cabo un gran esfuerzo de evangelización y catequesis, dirigido en particular a las nuevas generaciones, pero también cada vez más a las familias" (Discurso de clausura, 19 de octubre de 2006: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 27 de octubre de 2006, p. 8).


¿Cómo no ver que esta presencia capilar es también un signo discreto y tangible de la Acción católica? En efecto, la amada nación italiana siempre ha podido contar con hombres y mujeres formados en vuestra asociación, dispuestos a servir desinteresadamente a la causa del bien común, para la edificación de un orden justo de la sociedad y del Estado. Por consiguiente, vivid siempre a la altura de vuestro bautismo, que os ha sumergido en la muerte y la resurrección de Jesús, para la salvación de todos los hombres que encontréis y de un mundo sediento de paz y de verdad.


Sed "ciudadanos dignos del Evangelio" y "ministros de la sabiduría cristiana para un mundo más humano": este es el tema de vuestra asamblea; y es también el compromiso que asumís hoy ante la Iglesia italiana, aquí representada por vosotros, por vuestros presbíteros consiliarios, por los obispos y por su presidente.


En una Iglesia misionera, que afronta una emergencia educativa como la que existe hoy en Italia, vosotros, que la amáis y la servís, sed anunciadores incansables y educadores formados y generosos. En una Iglesia llamada a pruebas incluso muy exigentes de fidelidad y tentada de acomodarse, sed testigos intrépidos y profetas de radicalismo evangélico. En una Iglesia que se confronta diariamente con la mentalidad relativista, hedonista y consumista, ensanchad los horizontes de la racionalidad con una fe amiga de la inteligencia, tanto en el ámbito de una cultura popular y generalizada, como en el de una investigación más elaborada y profunda. En una Iglesia que llama al heroísmo de la santidad, responded sin temor, confiando siempre en la misericordia de Dios.


Queridos amigos de la Acción católica italiana, en el camino que tenéis delante no estáis solos: os acompañan vuestros santos. También otras figuras han desempeñado papeles significativos en vuestra asociación: pienso, por ejemplo, entre otros, en Giuseppe Toniolo y en Armida Barelli. Estimulados por estos ejemplos de cristianismo vivido, habéis comenzado un año extraordinario, un año que podríamos calificar de santidad, durante el cual os comprometéis a encarnar en la vida concreta las enseñanzas del Evangelio. Os aliento en este propósito. Intensificad la oración, orientad vuestra conducta según los valores eternos del Evangelio, dejándoos guiar por la Virgen María, Madre de la Iglesia. El Papa os acompaña con un recuerdo constante ante el Señor, a la vez que os imparte de corazón la bendición apostólica a vosotros, aquí presentes, y a toda la asociación.



BENEDICTO XVI

Domingo 4 de mayo de 2008

lunes, 9 de junio de 2008

PEREGRINACIÓN PARROQUIAL DE JÓVENES AL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO 2008



El miércoles 2 de julio, como viene siendo tradicional, tendremos la Peregrinación Parroquial de jóvenes al Santuario de Nuestra Señora del Rocío y jornada de convivencia en la playa de Matalascañas.

Como todos los años, nosotros tenemos que llevar la comida, el autobús lo paga la Parroquia. Es una lástima que llevemos un autobús entero sólo para los dos grupos, por lo que invitad a todos los que queráis (por ejemplo, se lo podéis decir a Rafael Ángel, a Agustín, a Francis Ramón, a vuestros padres/madres, abuelos/abuelas o a quién queráis -con cabeza, eso sí, sólo tenemos un autobús- ). Creo que también nos acompañarán los del grupo joven de la Hermandad -aunque cuando Paco les invitó no mostraron mucho entusiasmo.

La fecha no se puede cambiar, al menos por ahora, porque es la única que puede Paco. Por lo que haced lo posible para cuadrar las agendas. Si tenéis exámenes, la playa es un lugar estupendo para estudiar (si recordáis, yo más de un año me llevé los libros y estuve estudiando).

Aprovechemos esta peregrinación para poner a los pies de Nuestra Señora del Rocío los frutos que hemos recibido en este curso y para agradecerle todas las gracias que de sus benditas manos han descendido del cielo. Hay muchos motivos para dar gracias a la Santísima Virgen. Seamos hijos buenos y vayamos a visitarla.

viernes, 6 de junio de 2008

La vida a una carta...


En el primer volumen de las Memorias de Julián Marías leo una frase que me conmueve y que comparto hasta la última entraña. Escribe después de su boda, en la cima de la felicidad, y dice:

«Siempre he creído que la vida no vale la pena más que cuando se la pone a una carta, sin restricciones, sin reservas; son innumerables las personas, muy especialmente en nuestro tiempo, que no lo hacen por miedo a la vida, que no se atreven a ser felices porque temen a lo irrevocable, porque saben que si lo hacen, se exponen a la vez a ser infelices.»

Efectivamente, una de las carcomas de nuestro siglo es ese miedo a lo irrevocable, esa indecisión ante las decisiones que no tienen vuelta de hoja o la tienen muy dolorosa, esa tendencia a lo provisional, a lo que nos compromete pero no del todo», que nos obliga «pero sólo en tanto en cuanto». Preferimos no acabar de apostar por nada, o si no hay más remedio que hacerlo, lo rodeamos de reservas, de condicionamientos, de «ya veremos cómo van las cosas».

Ocurre esto en todos los terrenos. Por de pronto, la vida matrimonial. Cuando en España se discutía la ley del divorcio, yo escribí varias veces que no me preocupaba tanto el hecho de que algunas parejas se separasen como el que se difundiera una mentalidad de matrimonios-provisionales, de matrimonios-a-prueba. Hoy tengo que confesar que mis previsiones no carecían de base: en España, como en todos los países donde la ley del divorcio se introdujo, éstos no fueron muy numerosos en la generación que se casó con la idea de perennidad, pero empieza a crecer y no dejarán de aumentar hoy que tantos jóvenes comienzan su amor diciéndose: «Y si las cosas no van bien, nos separamos y tan amigos.» Esto, dicen, es más civilizado. Pero yo no estoy nada seguro de que ese amor con reserva sea verdadero amor.

El «miedo a lo irrevocable» llega incluso a lo religioso y lo más intocable, que es el sacerdocio. En mis años de seminarista -y no soy tan viejo-, lo del sacerdos in aeternum, sacerdote para la eternidad, era algo, simplemente, incuestionable. Es que ni se nos pasaba por la cabeza dejar de ser aquello que libremente elegíamos. Sabíamos, sí, que había quienes fracasaban y derivaban hacia otros puertos; pero eso, pensábamos, no tenía que ver con cada uno de nosotros; era, cuando más, como un accidente de circulación, en el que no se piensa cuando se empieza un viaje y que, en todo caso, no se prevé como una opción voluntaria. Por eso a mí me asombró tanto cuando empecé a oír a algunos teólogos eso del sacerdocio ad tempus, eso de que uno podía ordenarse sacerdote para cinco, para siete años, prestar ese servicio a la Iglesia y luego replantearse si seguir en esa misma tarea o regresar a otros cuarteles. Me parecía, en cambio, a mí, que el sacerdocio o era para siempre o no era sacerdocio; que si la entrega a Cristo y a la Iglesia era una entrega de amor, no cabían ya planes quinquenales. Uno podía fracasar y equivocarse, es cierto, pero ¿cabía mayor fracaso que lanzarse a volar con las alas atadas por toda una maraña de condicionamientos?

Y lo que ahora más me preocupa del problema es que parece que este pánico a lo irrevocable se ha convertido en una de las características espirituales de la mayor parte de nuestra juventud y de un buen porcentaje de adultos. La gente, tiene razón Marías, no es amiga de jugarse la vida a una carta en ningún terreno; prefiere embarcarse hoy en el barco de hoy y mañana ya pensará en qué barco lo hace.

Y, repito, lo más grave es que esto se está presentando como un ideal, como «lo inteligente», como «lo civilizado». ¿Con qué razones? Te dicen: todo es relativo, comenzando por mí mismo. Yo sé cómo es hoy el hombre que yo soy; pero no sé cómo seré mañana. Todos cambiamos de ideas, de modos de ser. ¿Por qué comprometerlo todo a una carta cuando el juego de mañana no sé cómo se presentará?

Y hay en este raciocinio algo de verdad: es cierto que hay muchas cosas relativas en la vida, muchas ante las que un hombre debe permanecer y en las que hasta será bueno cambiar en el futuro, cuando se vean con nueva luz. Pero, relativizarlo todo, ¿no será un modo de no llegar nunca a vivir?

En realidad, esas cosas permanentes son pocas: el amor que se ha elegido, la misión a la que uno se entrega, unas cuantas ideas vertebrales y, entre ellas, desde luego, para el creyente, su fe.

En éstas, lo confieso, mis apuestas siempre fueron y espero que sigan siendo totales. Por esas tres o cuatro cosas yo estoy dispuesto a jugar a una sola carta, precisamente porque estoy seguro de que esas cosas o son enteras o no son. Así de sencillo: o son totales o no existen. Un amor condicionado es un amor putrefacto. Un amor «a ver cómo funciona» es un brutal engaño entre dos. Un amor sin condiciones puede fracasar; pero un amor con condiciones no sólo es que nazca fracasado, es que no llega a nacer.


José Luis Martín Descalzo (Del libro "Razones desde la otra orilla")

jueves, 5 de junio de 2008

VEN, SÉ MI LUZ




El postulador de la causa de canonización de la
Madre Teresa de Calcuta
presentará su libro el jueves 12 de junio en el Adoremus.

El postulador de la causa de canonización de la Madre Teresa de Calcuta, el Padre Brian Kolodiejchuk, M.C., presidirá el próximo jueves 12 de junio a las 20:30 el Adoremus. A continuación celebrará la Eucaristía y nos ofrecerá un semblante, de primera mano, de la fundadora de las Misioneras de la Caridad. Merece la pena hacer todo lo posible por ir a escucharle. No dejéis escapar esta oportunidad que os brinda el Señor de conocer mejor a la que, sin duda, es la santa más grande del siglo XX, junto a Juan Pablo II, y una de las más importantes de la historia de la Iglesia.

VEN, SÉ MI LUZ. LAS CARTAS PRIVADAS DE "LA SANTA DE CALCUTA"

Publicado para coincidir con el décimo aniversario de su muerte, este libro es el retrato más intimo que nunca se haya publicado de la Madre Teresa de Calcuta, cuya vida y trabajo siguen siendo admirados por millones de personas. Reconocida con el premio Nobel de la Paz en 1979, creemos saber ya mucho sobre la Madre Teresa, pero realmente conocemos muy poco sobre su espiritualidad o sus luchas internas. Se recogen aquí las cartas que escribió a sus más intimos confidentes durante 60 años, donde veremos que también ella tenía dudas sobre la existencia de Dios, la religión y su propio cometido en la vida.

El libro 'Madre Teresa: Ven sé mi luz' en el que se recoge el místico y hasta ahora desconocido itinerario interior de la beata Madre Teresa de Calcuta saldrá hoy a la venta, sacando a la luz la larga y profunda etapa de "oscuridad" que atravesó la monja albanesa.

La obra recoge la correspondencia que mantuvo la religiosa con sus directores espirituales y superiores a lo largo de sesenta años y en la que les refería los detalles sobre su dolorosa y profunda experiencia interior, en la que llegó a sentirse rechazada y abandonada por Dios. El volumen ha sido compilado por el Padre Brian Kolodiejchuk, que es el postulador de la Causa de Canonización de Beata Teresa de Calcuta y director del Centro Madre Teresa.

Según revelan estas cartas, la Madre Teresa de Calcuta, que entregó su vida a los enfermos y moribundos de la India y fundó la comunidad religiosa de las Hermanas Misioneras de la Caridad, vivió durante largos años una constante "oscuridad ", invadida por el sentimiento de no ser "amada, querida, apreciada" y que ella misma definía como la "pobreza más grande" que se puede experimentar en el mundo.

El libro presenta la 'oscuridad' que atravesó la Madre Teresa en el contexto místico católico ya manifestado a lo largo de los siglos por San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila, San Paúl de la Cruz y Santa Juana Chantal, entre otros. Con todo, el libro pretende convertirse en "una fuente de consuelo y esperanza, especialmente a quienes estén sufriendo oscuridad en sus vidas", según detallaba el comunicado del Centro Madre Teresa, cuyo propósito es promover la devoción a la beata Teresa de Calcuta y dar a conocer su vida, obra, espiritualidad y mensaje a través de la preparación y publicación de sus escritos.


LO QUE HA DICHO SISTER NIRMALA (LA SUCESORA DE MADRE TERESA COMO SUPERIORA DE LAS MISIONERAS DE LA CARIDAD) DEL LIBRO DEL P. BRIAN KOLODIEJCHUK

La mayoría de vosotros habréis oído hablar de ese libro y algunos ya habréis leído el nuevo libro sobre Madre Teresa titulado “Ven, sé Mi Luz”, escrito por nuestro P. Brian Kolodiejchuk, MC. Él es uno de nuestros Padres MC. y también el postulador de la cauda de Beatificación y Canonización de Madre

Ese libro es una revelación fascinante sobre la relación de Madre Teresa con Dios, quien hirió su corazón con la flecha de su Amor y dejo en ella la sed de Su presencia.

Ella Le buscó, Le gritó, pero Él no contestó. Su propio llanto resonó dentro de ella y la dejó en una profunda oscuridad.

Per, ella no se desanimó. Ella Le decía: “Si mi separación de Ti atrae a otros a Ti y con su amor y compañía encuentras alegría y gozo, pues vale Jesús, estoy dispuesta con todo mi corazón a sufrir todo lo que sufro, no solo ahora, sino por toda la eternidad –si eso fuese posible-. Quiero saciar tu Sed con cada pequeña gota de sangre que encuentres en mí… Con el corazón y el alma trabajaré con las Hermanas. Ellas son tuyas. Cada una y todas son tuyas”.

Y ella continuó alabando Su Presencia Escondida en la Eucaristía con todo su corazón y alma, limpiando Sus lágrimas en su Rostro escondido en los pobres más pobres, amándole y sirviéndole en ellos, compartiendo con una sonrisa el dolor de Su abandono en la Cruz, como también en Sus pobres más pobres, continuó llevando la ‘luz y el amor’ de Dios a todos los rincones de la tierra, llevando todo el Corazón de Dios y atrayendo a millones de personas de todas las naciones, culturas y religiones, no creyentes, hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos, a la unión con el Amor de Dios, saciando la Sed de Dios por medio de humildes trabajos de amor por los pobres más pobres.

Que el ardiente amor de la Madre a Dios -dispuesta a sacrificarse totalmente para Su deleite, dándole total libertad para hacer con ella lo que Él quisiera, haciendo todo lo que ella podía hacer para que los demás Le quisieran como ella misma quería amarle, dispuesta a permanecer en la oscuridad por toda la eternidad esperando Su regreso- encienda en nuestros corazones el fuego del ‘devorador’ Amor de Dios, para que nosotros también estemos dispuestos a sacrificarnos por Él totalmente, para saciar alegremente Su Sed por nosotros y por cada persona humana, especialmente por los últimos y los perdidos entre los hijos de Dios.

Que esta revelación de la vida interior de Madre revolucione nuestras vidas y cree en nosotros una profunda hambre y sed de Dios, así como un gusto real por una vida de santidad.

Aquellos de nosotros que estamos en oscuridad de cualquier clase podemos lograr el coraje necesario pues tenemos una demanda superior de Madre y su ayuda para con nosotros, porque ella dijo “Si alguna vez soy santa, seré una santa de oscuridad. Estaré constantemente ausente de Cielo, encendiendo la luz de aquellos que están en la oscuridad en la tierra”.

Que Madre continúe siendo Su luz para nosotros, mediante ese libro, en nuestro viaje hacia Dios y también hacia nuestro crecimiento de profunda intimidad con Él.

Nos admiramos del silencio de Madre, guardando el secreto de Dios con toda su fuerza, con tanta sencillez y alegría, para que así la gloria sea dada solo de Dios, por todo lo que Él ha hecho a través de ella y en ella, que fue sólo ‘un pequeño lápiz en sus Manos’.

Nosotros -sus hijos, Colaboradores y los pequeños de Dios- somos los mayores beneficiarios de todo lo que el Señor ha hecho en, para, con y a través de Madre, ella es hoy un conducto muy poderoso de la gracia y dones de Dios para nosotros desde el Cielo y continuará siéndolo hasta el final de los tiempos.

No desperdiciemos esas gracias, porque son el fruto de mucho sufrimiento soportado por amor hacia nosotros, para que así también nosotros podamos llevar la Alegría del Corazón de Dios y la Luz de su Amor a los demás, especialmente a aquellos que están en la oscuridad y en el dolor.

La santidad está en las pequeñas cosas...




Un día, me postré ante Dios en el Sagrario, y le dije:


"Me parece, Señor, que sería capaz de llevar a cabo algunos actos extraordinarios de una vez...


Una acción que movilizaría todo mi ser, al conmoverme una miseria, al rebelarme ante una injusticia, ante el peligro de uno de los mios...


Creo algunos días que sería capaz de arriesgar mi vida, incluso darla, en bloque, de golpe, por un ideal, por la persona amada, por mi hijo, y hasta quizá por el de otros.


Y si esta idea, secretamente, me permite sentirme algo orgulloso, también me tranquiliza, porque tú nos dijiste, Señor, que dar la vida por los otros es la mayor prueba de amor que puede existir.


Pero lo que me humilla, y me desanima con frecuencia es que soy incapaz de dar mi vida poco a poco, en trocitos, día a día, hora a hora, minuto a minuto, dar, dar siempre, ... y darme.


No puedo, pese a ser lo que seguramente me pides.


¡Es tan sencillo lo que tú deseas de mí, Señor! Es demasiado sencillo... y demasiado dificil.


Hacer cada día lo que tengo que hacer, paso a paso hoy, paso a paso mañana, por el camino de cada día. Caminar cada día con los que están a mi lado, mis compañeros de trabajo, mis vecinos y los múltiples hermanos de mi vida. Cada día a cada instante, luchar para vivir como Tú quieres que viva y luchar con los otros para que todos los hombres puedan vivir humanamente. Dar cada día mi vida poco a poco a través de mil gestos posibles de amor, que no se ven de tan ordinarios como son, y que no llaman la atención por lo banales, pero que has dicho que los necesitas para tejer una ofrenda y para que un día, pueda decir de veras: dí toda mi vida por mis hermanos.


¿Por qué investaste, Señor, la duración del tiempo, la fidelidad en las pequeñas cosas y el amor exigente?


Soñé dar toda mi vida a mis hermanos e imaginaba, inconscientemente, que para conseguirlo bastaba un solo sí, un solo gesto, un solo ofrecimiento. Pero descubro que se necesitan millares, millones quizá.


Soñé una vida que ardiera en grandes gestos, y descubro que tiene que irse consumiendo lentamente, alimentada con minúsculas astillas que sin cesar reaniman las llama para que no se apague.


Volver a empezar siempre, siempre. No puedo, Señor, y sé y tengo miedo de que cuando delante de Ti, a tu luz, contemple toda mi vida, descubra entonces que junto a algunos instantes de entrega habré rechazado miles..."




Después de un largo silencio, en la soledad de la capilla, oí a Dios que me respondía:


"Es verdad, hijo mío, que en alguna ocasión, algunos han tenido la oportunidad de ofrecer toda su luz en algunos flashes fulgurantes. Pero a la mayoría se les pide que enciendan pequeños destellos de amor en la profunda noche de su vida.


No te quejes, no juzgues. Porque, ¿quién te dice que millones de lamparillas encendidas a lo largo de una larga vida no iluminarán más que el estallido de un castillo de fuegos artificiales?


Además, hijo mio, no te pido que triunfes siempre, sino que lo intentes, y, sobre todo, escúchame, te pido que por fin aceptes tus limitaciones, que reconozcas tu pobreza, y que me la des, porque dar la vida no consiste sólo en dar las propias riquezas, sino también la pobreza e incluso los pecados.


Hazlo, hijo mío, y con esquirlas de vida derrochadas y por ti entregadas a todos los que esperan, yo llenaré tus vacíos, dándoles plenitud, porque en mis manos tu pobreza ofrecida se convertirá en riqueza... por toda la eternidad".


martes, 3 de junio de 2008

UN CUARTO DE HORA, POR LO MENOS...


Contempla a Jesús que, dándote su Cuerpo, te dice: "toma y come, éste es mi Cuerpo".


Dios mío, haz que te reciba siempre dignamente.


¿Qué es comulgar? Es tener la dicha incomprensible de recibir a Jesucristo real y sustancialmente...
Es tener la dignidad de albergar personalmente en nuestra humilde morada al Hijo de María Inmaculada...


Es ser rico con todas las riquezas del Hijo de Dios hecho hombre... ser dueño de su cuerpo, alma, divinidad y méritos infinitos...


Es juntar, con la unión más íntima, nuestro corazón con el Corazón de Cristo para divinizarlo con este sagrado contacto...¡Qué dicha es comulgar dignamente!


¿Cómo te preparas para recibir al Dios de tu Corazón, y al Corazón de tu Dios?... ¿Adornas tu corazón con afectos de humildad y de confianza... con actos de virtudes de fe, esperanza y caridad?... ¿Huyes y evitas con todo cuidado los menores defectos e imperfecciones?... ¿Tienes hambre espiritual de recibir a Jesús?... ¿Ansías juntar tu corazón al de Jesús para transformarte en Él?...¿Meditas quién es Jesús ... a qué viene a tu alma... qué exige de ti ... qué debes tú ofrecerle?...


Jesús, yo creo que estás en el Sacramento del altar. Te amo, te adoro, y deseo mucho recibirte. Dame a conocer quién soy yo y quién eres Tú, para recibirte dignamente.


¿Qué haces después de comulgar?


¿Adoras a Dios? ... ¿Le das gracias?... ¿Pides mercedes? ... ¿Le ofreces cuanto eres y vales?... ¿Cuál es el primer saludo que diriges a Dios?... ¿Cierras los ojos del cuerpo para que las cosas exteriores no te distraigan?


¿Llamas a todos tus sentidos y potencias a fin de que rindan sus homenajes y se ofrezcan al servicio de Aquel que los creó?...


¿Qué haces... qué dices... qué piensas... qué deseas?...


No dejes perder momento de ocasión tan oportuna, pues en un instante, si sabes negociar bien con Jesús, puedes hacerte rico con todas las riquezas de Dios...


¡Qué tiempo para merecer! Basta una comunión para hacerte santo...


Mira a Jesús en tu corazón como Rey en su trono, que con las manos llenas de gracias te dice con amor: ¿Qué quieres que te haga?... Yo he venido a ti para hacerte feliz, compadecido de tus miserias... Pide, pide cuanto necesites, que todo te lo daré... Me he dado a Mí mismo: ¿cómo podré negarte mis cosas?


Comulgaré a menudo preparándome antes con gran fervor, y dando gracias después por espacio de un cuarto de hora por lo menos.


Beato Enrique de Ossó (Del libro "Cuarto de hora de oración")


lunes, 2 de junio de 2008

Al hilo del Evangelio de este domingo...

Epifanio el Latino, Comentario a los evangelios (Hom 21: PLS 3, 854-855)



Fundemos en Cristo nuestra fe


Puesto que un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos, se sigue que por el fruto se conoce al árbol. Si, pues, somos árboles sanos, es decir, hombres justos, piadosos, fieles, misericordiosos, demos frutos de santidad y justicia, ya que si fuéramos árboles dañados, esto es, hombres impíos, dolosos, codiciosos y pecadores seríamos talados, se entiende, por la divina espada de dos filos en el día del juicio, y arrojados al fuego eterno. Allá se hará el discernimiento del bien y el mal, como habéis oído en la presente lectura: El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.


Por eso, nuestro Señor que nos quiere inconmovibles hasta el fin y salvos para siempre, no a través del ocio sino a través de la fatiga, después de todas las bienaventuranzas y de los innumerables preceptos, concluyó su discurso con esta parábola, para enseñarnos que será salvo, quien perseverare hasta el fin.


En la casa edificada sobre roca, que ninguna adversa tempestad consiguió abatir, quiso significar nuestra firme fe en Cristo, que ninguna tentación diabólica es capaz de conmover. Sólo luchando contra el diablo con armas espirituales, mereceremos —vencido el enemigo— recibir la corona. La casa es, pues, la santa Iglesia —o nuestra fe—, cimentada sobre el nombre de Cristo, como el mismo Señor dijo al bienaventurado apóstol Pedro: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.


Por tanto, mientras nos está permitido edificar, cimentemos en Cristo nuestra fe y enriquezcámonos interiormente con obras santas, para que, cuando llegue la tempestad –que es el enemigo solapado–, más que destruirnos, sufra él una derrota. Y ahora mismo el enemigo está entre nosotros, se oculta en lo íntimo del corazón, como dice el Apóstol: Vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar. Por lo cual, amados míos, quien en la prosperidad hubiere edificado sabia y sólidamente, en la adversidad es hallado no sólo más fuerte sino también más digno de alabanza, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida, que el Señor ha prometido a los que lo aman.


Por lo tanto, amadísimos, vigilemos, actuemos denodadamente, trabajemos para que, con la ayuda de Cristo, superemos lo adverso y consigamos la prosperidad eterna.