viernes, 22 de febrero de 2008

Fiesta de la Cátedra de San Pedro




Hoy celebramos la fiesta de la "Cátedra de San Pedro". Resulta interesante recordar un poco la historia y la liturgia de hoy.

Sabemos que Pedro -según la tradición- estableció primero su sede en Antioquía, y luego en Roma. Decimos que estableció su "sede", es decir, su asiento, su cátedra. Porque cátedra significa precisamente eso, asiento o silla. Por eso "catedral" es la iglesia en la que está la sede del Obispo.

La fiesta aparece ya el 22 de febrero en el más antiguo calendario romano, el Cronógrafo del año 354; allí la "Depositio martyrum" señala: "Natale Petri de cathedra".
¿Por qué ese día? En Roma, el año empezaba en marzo (los nombres de nuestros meses, de septiembre a diciembre, aún dan testimonio de ese uso). Con febrero, pues, acababa el año. Los últimos días de ese mes, los romanos se consagraban al recuerdo de los difuntos. La fiesta de la Cátedra de San Pedro enlaza, por tanto, con el culto que los cristianos tributaban en el presente día a sus padres en la fe junto a las tumbas de Pedro en el Vaticano y de Pablo en la carretera de Ostia. Es decir, que el "natale Petri de cathedra" fue originariamente una conmemoración fúnebre de Pedro, organizada por la gran familia de la comunidad romana en honor de su fundador.
Pero hay más. En los primeros siglos, siguiendo los usos mortuorios comunes, los cristianos tenían comidas fúnebres precisamente junto a la tumbas de los mártires. Ahora bien, los griegos denominaron la comida fúnebre por la silla que en ella se ponía para el muerto; y dada la gran difusión que entonces tenía en Roma la lengua griega, cabe pensar que el banquete en memoria de Pedro se llamara "Cathedra Petri". La gran festividad anual de Pedro, junto con Pablo, pasó luego al 29 de junio, y en la fiesta de febrero se quiso honrar la promoción del Pescador de Galilea al cargo de Pastor supremo de la Iglesia.

El Sacramentario Gelasiano es una de las más antiguas colecciones de textos litúrgicos que han llegado hasta nosotros; procede del siglo VII (aunque con influencias anteriores). En él se invoca un "principatus Petri" referido a la "verdad evangélica difundida por todos los reinos del mundo", recordando también que todas las iglesias tienen su origen en el fundamento del constructor ("in fundamento fabricantis").

Hasta la década de 1960, había dos fiestas de la Cátedra de San Pedro: la Cátedra de Roma (18 de enero) y la de Antioquía (22 de febrero). Ambas celebraciones se fundieron en esta última fecha, que hoy celebramos.
¿Y qué hay de la cátedra propiamente dicha? En Roma siempre se veneró con entrañable piedad todo lo que se refiere a la vida de San Pedro. Desde los primeros siglos, se celebró en Roma una memoria del ministerio apostólico del primer Papa, simbolizado probablemente por un sillón de madera o de yeso. Ahora bien, durante muchos años, los Papas se sentaron en una silla que se decía era la de San Pedro. La componen unas sencillas tablas de madera, pero desde antiguo está forrada con láminas de marfil. En el Renacimiento quisieron rodearla de todo esplendor, y por eso Bernini, en el siglo XVII, construyó el majestuoso relicario que hoy contiene a la venerada silla en el ábside de la Basílica de San Pedro. Desde luego, que sea la cátedra "original" de Pedro es más que dudoso, pero sí es verdad que varios Papas la usaron, y en todo caso es un símbolo muy expresivo. Con una gran ceremonia, en enero de 1666, la reliquia fue colocada en el lugar que ahora ocupa, dentro de la "custodia" de Bernini. Todos hemos visto y admirado alguna vez esa obra de arte: mármol blanco y negro, jaspe rojo, ángeles, bajorrelieves, y cuatro imágenes de bronce de Doctores de la Iglesia (¡de 5 metros de altura! cada una), todo coronado por el famoso vitral del Espíritu Santo.



La Misa del día nos invita a mirar el ministerio de Pedro, "la piedra de la fe apostólica", cuyo magisterio mantiene a la Iglesia "en la integridad de la fe", y nos congrega en la unidad y en la paz. Las lecturas son 1 Ped. 5, 1-4 (donde el "presbítero" Pedro da consejos pastorales mientras aguarda la corona que le había prometido el "Jefe de los pastores"), y Mt. 16, 13-19 ("Tú eres Pedro...").


En la Liturgia de las Horas se reza el himno "Iam bone pastor". Se trata de un fragmento del famoso himno "Aurea luce", compuesto entre los siglos VIII y IX, de autor desconocido (pero que en un tiempo fue atribuido a la esposa de Boecio): "Acoge benignamente, oh Pedro, buen pastor, los deseos de los que te suplican, y desata los lazos del pecado con esa potestad que recibiste, mediante la cual, en virtud de la palabra, abres o cierras a los fieles las puertas del cielo".

El Catecismo de la Iglesia Católica (números 880 y ss.) nos recuerda lo esencial acerca del ministerio de Pedro, citando frecuentemente textos del Vaticano II: "El Señor hizo de Simón, al que dio el nombre de Pedro, y solamente de él, la piedra de su Iglesia. Le entregó las llaves de ella (cfr. Mt 16, 18-19); lo instituyó pastor de todo el rebaño (cfr. Jn 21, 15-17) (...) Este oficio pastoral de Pedro y de los demás apóstoles pertenece a los cimientos de la Iglesia. Se continúa por los obispos bajo el primado del Papa. El Papa, obispo de Roma y sucesor de San Pedro, "es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles" (Lumen Gentium, 23). "El Romano Pontífice, en efecto, tiene en la Iglesia, en virtud de su función de Vicario de Cristo y de Pastor de toda la Iglesia, la potestad plena, suprema y universal, que puede ejercer siempre con entera libertad" (Lumen Gentium 22, cfr, Christus Dominus 2; 9)"

Antes de rezar el Ángelus en este día, el Papa Juan Pablo II recordó que "la festividad litúrgica de la Cátedra de San Pedro subraya el singular ministerio que el Señor confió al jefe de los apóstoles, de confirmar y guiar a la Iglesia en la unidad de la fe. En esto consiste el 'ministerium petrinum', ese servicio peculiar que el obispo de Roma está llamado a rendir a todo el pueblo cristiano. Misión indispensable, que no se basa en prerrogativas humanas, sino en Cristo mismo como piedra angular de la comunidad eclesial". "Recemos -dijo- para que la Iglesia, en la variedad de culturas, lenguas y tradiciones, sea unánime en creer y profesar las verdades de fe y de moral transmitidas por los apóstoles".

Todos los años en esta fecha, el altar monumental que acoge la Cátedra de San Pedro permanece iluminado todo el día con docenas de velas y se celebran numerosas misas desde la mañana hasta el atardecer, concluyendo con la misa del Capítulo de San Pedro.

Aquí os dejo el enlace de la catequesis que Benedicto XVI hizo sobre San Pedro. Es muy cortita pero muy profunda -no como las mías, que hablo mucho y no digo nada-. Merece la pena leerla varias veces, porque podemos sacar mucho provecho de ella.




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