lunes, 25 de febrero de 2008

"¿Es usted Jesús?"



Un grupo de ejecutivos fue a una convención de ventas. Todos le habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo para cenar el viernes por la noche. Sin embargo, la convención terminó un poco tarde, y llegaron retrasados al aeropuerto. Entraron todos con sus billetes y portafolios, corriendo por los pasillos.

De repente, y sin quererlo, uno de los ejecutivos tropezó con una mesa que tenía una canasta de manzanas. Las manzanas salieron volando por todas partes. Sin detenerse, ni mirar para atrás, los ejecutivos siguieron corriendo, y apenas alcanzaron a subirse al avión. Todos menos uno. Este se detuvo, respiró hondo, y experimentó un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas. Le dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en un vuelo más tarde.

Luego regresó a la terminal y se encontró con todas las manzanas tiradas por el suelo. Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta de que la dueña del puesto era una niña ciega. La encontró llorando, con ríos de lágrimas corriendo por sus mejillas. Tanteaba el suelo, tratando, en vano, de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba, vertiginosa, sin detenerse; sin importarle su desdicha.

El hombre se arrodilló con ella, juntó las manzanas, las metió en la canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente. Mientras lo hacía, se dio cuenta de que muchas se habían golpeado y estaban magulladas. Las tomó y las puso en otra canasta. Cuando terminó, sacó su cartera y le dijo a la niña: "Toma, por favor, estos 100 € por el daño que te hicimos. ¿Estás bien?" Ella, llorando, asintió con la cabeza. El continuó, diciéndole, "Espero no haberte arruinado el día".

Conforme el vendedor empezó a alejarse, la niña le gritó: "Señor..." Él se detuvo y se volvió para mirar esos ojos ciegos. Ella continuó: "¿Es usted Jesús...?

Él se paró en seco y dio varias vueltas, antes de preparar sus billetes para un nuevo vuelo, con esa pregunta quemándole y vibrando en su alma: "¿Es usted Jesús?"



Y a ti, ¿la gente te confunde con Jesús?

1 comentario:

leonor dijo...

¡Que razón tiene la pregunta! ¿Soy yo Jesús para los que me rodean? Ahora en esta Cuaresma en la que nos encontramos tenemos muchos ejemplos que nos pueden ayudar para poder imitar a Jesús más fácilmente: el Cireneo, la Verónica... y sobre todo María. Mi madre me enseñó una frase muy bonita que repito frecuentemente y que animo a todos a que la hagais también vuestra, es la siguiente:
"MADRE MÍA DEL CIELO, QUE QUIEN ME MIRE TE VEA"