martes, 8 de enero de 2008

"Y se retiraron a su país por otro camino..." (Mt 2, 12)


Aún podemos ver la senda que han dejado los magos, los cuales, como nos relata Mateo, volvieron a su país "por otro camino". Y es que nadie que se encuentre con el Señor puede permanecer indiferente, sino que todos volvemos siempre por otro camino, el camino que Dios nos va marcando.


Entre los regalos de los magos, este año nos han dejado un regalo muy gordo: 32 clínicas abortistas españolas han iniciado una huelga indefinida. Dios quiera que dure mucho la huelga y que los médicos se dediquen a curar, que es lo que tienen que hacer, y no a asesinar inocentes. Porque recordemos que, tras marcharse los magos, la ira de Herodes hizo correr por el suelo de Belén la sangre de los Santos Inocentes. Inocentes que, de un modo u otro, seguimos hoy dejando morir en este mundo, demasiado ocupado en sus cosas como para recapacitar ante la barbarie.


Recemos por los inocentes, por los que mueren abandonados, por los no queridos, los que ni siquiera nacen... Recemos por los que, como Cristo, tienen que exiliarse de sus países, perseguidos por las guerras. Pidamos a Dios por la paz en el mundo, que nace en la paz de las familias. Ofrezcamos nuestras oraciones por tantos santos inocentes... También para ellos ha nacido Cristo.


Ojalá este mundo se encuentre con el pequeño Dios en brazos de su Madre y, después de adorarlo, vuelva, como los Magos, "por otro camino".

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